Brad Pitt y un perro audaz y leal, supervivencia al límite

Brad Pitt y un perro audaz y leal, supervivencia al límite

Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)

La película estadounidense El corazón de la bestia recurre a la conjunción humano-perro, una fórmula transitada en otros filmes. Y en este caso logra un efecto, que en medio de acción y suspenso, refleja un vínculo y una química profundos entre el hombre y el perro.

Brad Pitt, el protagonista humano, ratifica su reconocida capacidad actoral y su carisma, encarnando a James Belmont, un ex integrante de las fuerzas militares destinado a misiones especiales en el exterior. Y el perro Odin es su fiel compañero: lo fue en esas duras incursiones bélicas y ahora, con ambos retirados de la acción, continúa siendo su mejor amigo.

Brad Pitt, el perro y la avioneta acuatizada sobre un tranquilo lago. Foto: @paramountpictures

Una naturaleza abrumadora

Recluirse y disfrutar es el programa del ex integrante de las fuerzas especiales y el perro. Y para eso, nada mejor que insertarse, viajando en una avioneta, a lejanos y bucólicos paisajes de Queenstown, Nueva Zelanda, aunque en la película figura  que está ambientada en Alaska.

Montañas con picos nevados, lagos encantadores, bosques frondosos, ríos correntosos, parque nacional, animales salvajes… Todo la fabulosa belleza de la naturaleza. Esas vistas impactan y son parte fundamental de El corazón de la bestia. Pero también se expone la otra cara de esa misma naturaleza: lo salvaje, peligrosa e inhóspita que puede resultar. 

Tras una apacible acampada, a orillas de un lago, el viaje entre Pitt y su mascota continúa. Pero una dolencia física le hace perder el control de la avioneta y estrellarse. Ambos, el ex militar y el perro, se salvan. Y sin medio de transporte, en medio de una absoluta soledad, deben emprender el regreso a pie hacia la civilización, distante 93 kilómetros.

Una química espectacular se da entre el actor y el perro, en El Corazón de la bestia. Foto: @paramountpictures

Un camino complicado y amenazante

Transitar ese recorrido no es nada sencillo. Son demasiados los peligros y amenazas que le plantea la naturaleza. En ese dramático, y lleno de acción, camino no solo emergen la audacia, valentía y métodos de defensa del hombre y del perro, sino también queda bien expuesta ese vínculo solidario inquebrantable entre ellos. 

Ninguno de los dos olvida las duras experiencias de los años de combate, que se traducen en forma de pesadillas. De aquel equipo de militares experimentados son los únicos sobrevivientes; el pasado no se evaporó y las heridas emocionales no se disiparon. En medio de estos recuerdos, deben enfrentar al duro presente para lograr retornar, con nuevas cicatrices físicas, a una zona de salvataje. 

Odin, un perro efusivo

No hay dudas de las cualidades frente a cámara de Brad Pitt, como vuelve a quedar de manifiesto en esta película. El perro Odin -su verdadero nombre es Uber-, un pastor alemán neocelandés que efectuaba tareas de rescate y salvataje, merece un Oscar. Su interpretación, sus gestos y sus movimientos son de lo mejor de una película, plagada de intensidad, acción y momentos de emoción.

El pastor alemán Uber, llamado Odin en la películar, un expresivo perro que tiene un rol fundamental en la película. Foto: @paramountpictures

Dos apariciones cortas

Los paisajes, el hombre y el perro se llevan un altísimo porcentaje de la película. Apenas dos personajes más aparecen en la proyección: la actriz canadiense Anna Lambe, con una breve pero importante aparición al principio y al final, y el actor estadounidense J. K. Simmons -ganador del Oscar y del Globo de Oro en 2015 como mejor actor de reparto por su participación en Whiplash-, también en una corta aparición. 

Dirigida por David Ayer, quien ya había trabajado con Pitt en Corazones de hierro (2014) , y con guion de Cameron Alexander. El corazón de la bestia fue presentada en el prestigioso Festival de Cine de San Sebastián este miércoles, un día antes del estreno en las salas de todo el mundo.  

En la búsqueda del camino de regreso, la complicidad y respaldo entre el humano y el animal quedan de manifiesto. Foto: @paramountpictures

Más allá de algunas inconsistencias argumentales, El corazón de la bestia es una buena opción para quienes gustan de los thrillers cargados de adrenalina y aventuras y, sobre todo, para los amantes de los perros y su fuerte vínculo sentimental con las personas. 

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