La alimentación de nuestras mascotas, un tema de cuidado
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
En el 80% de los hogares argentinos, los moradores humanos conviven con mascotas. Los perros y gatos no ocupan solamente un espacio sino que son considerados, en la mayoría de los casos, como miembros de la familia. Y, por eso, en las últimas décadas se vienen intensificando los cuidados y los intentos de darles el bienestar correspondiente.
Su alimentación es un tema que lleva a ocuparse y preocuparse y la duda es constante: ¿qué alimento le doy a mis «parientes» de cuatro patas? Lejos quedaron las épocas en que las mascotas recibían los restos de la comida de sus dueños. A partir de la década de 1990 empezaron a distribuirse en Argentina alimentos balanceados, elaborados artificialmente. Se estima que en nuestro país se produce anualmente más de una tonelada de alimento balanceado y las marcas, con sus calidades disímiles, son múltiples.
Su presencia en el mercado argentino alcanza altas cantidades. Se estima que la venta de alimentos balanceados, con el destinado a perros duplicando el de gatos, supera el millón de toneladas por año y mueve una importante cantidad de dinero.

Aunque la idea es balancear proteínas, carbohidratos, vitaminas y grasas para conformar un alimento completo, son muchos los detractores de estos productos envasados debido a la cantidad de aditivos químicos que contienen. Y los ingredientes y procesos de elaboración despiertan dudas, titubeos e indecisiones.
Apostar a calidad y economía
Combinar alimentos naturales y frescos (carne, pollo, pescado, huevos, zanahoria, zapallo, queso) con el alimento procesado es lo más aconsejado por los veterinarios. La variedad de alimento envasado es muy amplia y heterogénea, y para conocer detalles y escuchar recomendaciones, El Café Diario® entrevistó a Christian Iannello, quien junto a su esposa Silvia Silvera, están al frente de Buen Morfi, distribuidora de alimentos premium para mascotas que prioriza la calidad y a su vez la economía del comprador.

¿Cómo comenzaron con este emprendimiento?
Empezamos con el proyecto cuando notamos que la alimentación de nuestros animales, tres gatos y una perra, no estaba siendo la adecuada. Comprábamos sin saber, cambiamos de proveedores infinidad de veces… hasta que comenzamos a vincularnos con productores de alimentos. Primero, sólo para nuestras mascotas y luego, viendo los resultados obtenidos, decidimos salir al mercador en forma competitiva con el objetivo de ofrecer a cada cliente lo que verdaderamente precisa y al mejor precio.
¿Notan que la gente se preocupa y analiza la calidad del alimento que le da a sus mascotas?
Sí, notamos que la gente se preocupa, y mucho. Dentro de sus posibilidades económicas, tratan de darle lo mejor a sus animales. Consideramos que más del 70% de la gente malgasta su dinero al comprar alimento para mascotas. Y además, por desconocimiento, muchas veces no logran cubrir los nutrientes y proteínas necesarios.
¿Cuál es el proceso de selección de las marcas que comercializan?
Primeramente buscamos que predomine la calidad y los ingredientes de los productos. Con fórmulas de altísimo nivel proteico, diseñadas para el bienestar real de perros y gatos. Siempre buscamos ofrecer lo mejor, sin castigar el bolsillo.
¿Orientan, asesoran y aconsejan a sus clientes si notan que tienen dudas?
Sí, el trato es cercano, dado que nuestra atención es personalizada, tanto en la entrega de la mercadería como en la orientación sobre qué alimento elegir. Tenemos un vínculo muy próximo con nuestros clientes, eso nos da más vitalidad y energía para seguir redoblando nuestros esfuerzos en un mercado cada vez más competitivo. Hoy en día, este trato tan estrecho es un plus fundamental.
Una tortuga que no ladra ni maúlla
Seguramente tendrás anécdotas o hechos divertidos, ¿no?
Lo que más me hizo reír y hasta hoy lo cuento fue cuando me preguntaron: «Chris, vos que la tenés tan clara con la alimentación, ¿me podés decir qué alimento es mejor para mi tortuga? ¿De gato o de perro? Tiene que ser chiquito, para que no se atragante», le respondí. También están esas típicas bromas, o quizás no tanto, de si ponerle un babero al perro y sentarlo a comer en la mesa o si las personas preferiren dejarle un espacio en la cama a la mascota más que a la pareja.




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