«Y si la lluvia nos deja…», duelo y heridas del pasado

«Y si la lluvia nos deja…», duelo y heridas del pasado

Por Gabi Composto (gabi.composto@elcafediariook.com)

Edición de Carla Scardino (carla.scardino@elcafediariook.com)

Qué lindo es cuando vas al teatro y una obra te sorprende. Cuando imaginás que sabés por dónde viene la cosa, pero después te das cuenta de que no. Eso me pasó con Y si la lluvia nos deja que terminó siendo una tormenta emocional sobre lo que se compartió pero que nunca se dijo. Sobre lo que se calla dentro de las familias, sobre lo que sucede puertas adentro pero pareciera que nunca pasó hasta que se lo pone en palabras, en gritos, en llanto y en abrazos.

Duelo, familia y el peso de los secretos del pasado

Lo que parecía una pausa momentánea por una tormenta termina convirtiéndose en un encierro emocional en la casa de campo familiar, a partir de que tres hermanos (dos varones y una mujer) se reencuentran con el fin de trasladar las cenizas de su madre.

Al comienzo la incomodidad gana terreno para después pasar por diferentes estadíos que acompañan la situación. Anécdotas que sacan risas, canciones que inundan el ambiente acompañadas de guitarra y baile, enojos y reproches.

Un encierrro obligado y un reencuentro que arranca con reproches cruzados (Foto @gacomposto).

Una puesta atravesada por lo que se calla

Silenciadas, las heridas que se esconden durante años, un día se encuentran con algo –o alguien– que obliga a mirarlas de frente para sacarlas a la superficie…

Con actuaciones de Florencia Bartolacci, Marcelo Ergas, Cristian Ruibal y Victoria Alessandra Spano, la propuesta apuesta por una atmósfera cargada por lo que no se dice, donde la lluvia funciona casi como un personaje más: aisla, presiona y obliga a los protagonistas a quitarse las máscaras para hablar de esos vínculos familiares quebrados que dejan flotando una pregunta difícil de esquivar: ¿qué pasa cuando el pasado todavía sigue reclamando respuestas?

Escrita y dirigida por Ruibal, la obra construye un drama íntimo donde cada diálogo parece abrir a un dolor nuevo, aquellos que dejan marcas grabadas en la piel (literal) y de los que no se habla a pesar de sus consecuencias en la salud mental. De ello habló con El Café Diario®.

La música inunda la casa mientras la danza acompaña y se espera el final de la tormenta (Foto @gacomposto).

Los vínculos familiares como motor de escritura

Dicen que cada familia es un mundo. A veces esos mundos son más complejos de lo imaginado. ¿Era un tema del ya te interesaba hablar o fue surgiendo a medida que desarrollabas el texto de la obra?

La familia es un tema recurrente en mí, lo que se esconde por debajo de lo que se muestra. Creo que el venir de una familia numerosa en cuanto a tíos, primos, etc., influye. Las historias que escuchaba en las reuniones familiares me dan mucho material para trabajar. Ya mi obra anterior se llamó En familia, salir adelante cuesta el encuentro, y más en tono de comedia costumbrista hablaba de la crisis dentro de la familia de clase media en debacle.

Jugar, compartir, recordar… ¿Se podrá sanar? (Foto @gacomposto).

La relación entre los hermanos, sus diálogos… sentía que todo iba para un lado y de pronto ese giro que no me lo esperaba. ¿Cómo fue la primera lectura, qué sensaciones tuvieron con todo el elenco?

Creo que impactante es la palabra. Cuando convoqué al elenco, les di a leer las primeras páginas y nos pusimos a ensayar, me interesaba mucho construir ese vínculo de hermanos, no quería que les actuantes tuvieran en la cabeza el resto de la historia; y cuando finalmente leímos la obra completa, GUAU fue la expresión que usaron.

Pasa en el teatro, pasa en la vida

Es imposible no hablar de las estadísticas que confirman que estas situaciones pasan, en mayor porcentaje, dentro de las propias familias, ¿hiciste una investigación previa al respecto? ¿Tuviste algún acercamiento o charla con alguien que haya pasado por esa experiencia?

En primer lugar, es el escuchar estos casos en entornos cercanos, familiares, lo que me llevó a hablar sobre los abusos silenciados. Conozco personas que quiero mucho que han pasado por estas experiencias y que las estaban pasando sin que uno siquiera se le ocurriera pensarlo. Y una vez que la obra estaba en proceso, efectivamente investigué sobre casos similares; de hecho, el tema musical del final lo conocí por uno de esos casos, uno muy similar al que plantea la obra.

Saludo final y merecido aplauso para esta familia que lleva sus secretos a la casa de campo familiar (Foto @gacomposto).

¿Qué respuesta ves en el público?

La respuesta es muy buena, la identificación con los personajes es recurrente, lo movilizante de la historia y las actuaciones del elenco, el trabajo sonoro y lumínico, el escenográfico, cada persona tiene algo que le encantó, lo que más me gustó a mí fue algo que me dijo una compañera directora, que la describió como una obra honesta, sin grandes pretensiones, pero transparente. Eso me encantó.

¿Con qué se va a encontrar el espectador y por qué hay que ir a verla?

Que vengan dispuestos a dejarse llevar por los estímulos que les propone la obra en cada escena, que se sientan libres de emocionarse, de reírse, de llorar o simplemente contemplar las situaciones. Les invitamos a un ritual en el que la única convención es entregarse al goce del espectáculo que este elenco y todo el equipo preparó para ustedes con mucha pasión y amor.

Fandango Teatro

Luis Viale 108, CABA

Últimos jueves a las 20:30 hs

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