Corazón, orgullo y juego para llevar a Argentina a la final
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
Con la ya habitual cuota de sufrimiento y suspenso, adosada la emoción, Argentina venció a Inglaterra 2 a 1, en Atlanta, y así avanzó a la final del Mundial 2026. Siete victorias en los siete partidos que disputó (el único de los participantes en este certamen con sede en Estados Unidos, México y Canadá que logró este registro) para que el equipo de Lionel Scaloni vuelva a disputar el partido que definirá el título.
No era un partido más, un Argentina-Inglaterra jamás lo será. Es un enfrentamiento que trasciende el juego en sí, hay por detrás una historia fuerte, dura, pesada con un punto de eclosión por las Islas Malvinas.
La rivalidad es enorme. Dentro de la cancha, en las tribunas, en las calles la tensión supera a la normal, el argentino vive y siente este partido de otra manera. Ganarlo significa un plus, una sensación distinta.

Un primer tiempo con mucha lucha
Lo mejor ocurriría en el segundo tiempo, tras una etapa inicial dominada por fricciones, roces, discusiones y nulas situaciones de riesgo (exceptuando un remate de larga distancia de Enzo Fernández que salió cerca del travesaño).
En ese primer tiempo, con la variante de Giuliano Simeone, de buena actuación, en lugar de Rodrigo De Paul, Argentina alternó el control y la lucha con Inglaterra, aunque ninguno de los dos consiguió adueñarse totalmente de la situación.
Se salva Inglaterra y luego festeja
Encendido arrancó Argentina en el segundo tiempo. Al minuto, el arquero inglés Jordan Pickford protagonizó una doble salvada ante sendos intentos de Julián Álvarez. Con mayor intensidad y profundidad, el juego ofensivo y acertado comenzaba a fluir.
Sin embargo, a los 9 minutos, Inglaterra convirtió. Desde la derecha llegó el centro de Morgan Rogers y en el área Anthony Gordon, ganándole a Nahuel Molina, anotó con un tiro corto. Ese gol no alteró a Argentina, al contrario. Incrementó su búsqueda, su determinación y sus avances peligrosos.

El empate rondaba seria y amenazadoramente por el arco inglés. Un perfecto cruce de Djed Spence abortó una gran posibilidad de Giuliano Simeone; Pickford tapó un tremendo cabezazo del ingresado Nicolás González; un disparo de Alexis Mac Allister pegó en el poste… Las chances abundaban, faltaba que entrasen.
Al buen juego, seguramente el punto más alto de Argentina en este Mundial, Argentina le sumó otras de sus conocidas virtudes: el corazón, la personalidad, esas ganas de no rendirse nunca. Y, como en los últimos partidos, hubo que esperar para festejar, con agonía en los minutos finales.
El golazo de Enzo Fernández
Faltaban seis minutos para cumplirse los 90 reglamentarios, Argentina seguía atacando, Inglaterra sumando defensores y cuidándose. Y de un pase de Lionel Messi, con su pie derecho, fue recibido por Enzo Fernández, quien disparó desde afuera del área un fantástico derechazo que estampó el 1 a 1.

Lautaro Martínez, el gol de la locura
Se jugaba tiempo de descuento y Argentina no pensaba ni en alargue, ni en penales. Dejaba bien claro que quería el triunfo ya mismo. Y lo consiguió en el minuto 92, con otro centro de Messi, luego de otro tiro de Mac Allister que pegó en el poste, esta vez para el cabezazo letal de Lautaro Martínez, otro que ingresó desde el banco. Fue el delirio total, el golpe de knock out para Inglaterra. Un canto al orgullo celeste y blanco.

Se celebró como se celebra en este partido. Por el rival, por la entrega, por el acceso a la final. El contagio de felicidad iba y venía de los futbolistas a los hinchas, que nuevamente hicieron que Argentina se sintiese local en Estados Unidos. Y sonó más alto el hit: El que no salta es un inglés.
El domingo, España
Argentina irá por su séptima final y su cuarta estrella mundial, este domingo, en Nueva Jersey, a las 16 (hora de nuestro país), ante España. La selección española superó ayer claramente a Francia 2 a 0, en la otra semifinal.




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