Argentina está de la cabeza: revivió en un tremendo final
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
Faltando quince minutos para terminar el partido ante Egipto, por los octavos del final del Mundial 2026, Argentina orillaba una decepcionante despedida del certamen. Pero la magia del fútbol hizo lo suyo y en un final épico, electrizante y formidable pasó del 0-2 al ruidosamente festejado 3 a 2.
Sufriendo más que en el partido anterior, la ajustada victoria ante Cabo Verde, Argentina cumplió su actuación más deslucida y no se asemejó en nada al equipo sólido, convincente y seguro de la ronda inicial o del último lustro.
No había convicción para tomar el control, no había seguridad para plantarse con autoridad, no había circulación, dinamismo ni conexión. Argentina estaba tan desconocida como desorientada. Hasta Lionel Messi estaba jugando su peor partido de los últimos tiempos, cabizbajo, inofensivo, apagado, deslucido…

El primer grito de Egipto
Tomó nota de este mal inicio argentino, Egipto y con una postura agresiva empezó a aprovechar las falencias de su rival. Y a los 14 minutos otro centro cruzado al área, enviado por Marwan Ateya, fue cabeceado al gol por Yasser Ibrahim, desatando la gran sorpresa en Atlanta.
Seis minutos después tuvo la chance del empate Argentina con un penal a favor, nacido de una infracción a Nicolás Tagliafico, quien utlizaba bien su lateral para sumarse al ataque. Lo pateó Messi y lo atajó Shobier Dufa… Así, el rosarino se convirtió en el jugador que más penales erró en Mundiales (en tiempo reglamentario): 4, dos de ellos en esta edición.
En el último cuarto de hora de este primer tiempo el equipo de Lionel Scaloni fue hacia adelante con carencia de claridad y exceso de obligación. Tuvo ocasiones para igualar -como el cabezazo de Alexis Mac Allister tapado por Shobier Dufa, el tiro libre de Lionel Messi que pegó en el poste y el nuevo lucimiento del arquero ante un remate de Julián Álvarez-, sin embargo el funcionamiento no era el habitual.
Otro cachetazo de Egipto
Con Argentina atacando y Egipto defendiendo y lanzando certeros contragolpes cuando veía los espacios, arrancó el segundo tiempo. Y Egipto, en una veloz y perfecta jugada volvió a convertir. Mostafá Ziko fue el encargado de sellarla con su gol, pero ante el llamado del VAR -por un pisotón a Lisandro Martínez en el lejano inicio de la acción-, el 2 a 0 quedó truncado.
Ese gol anulado no varió el panorama del partido. Y con otra salida rápida desde su campo defensivo, Egipto volvió a someter a Emiliano Dibu Martínez. Esta vez el gol sí fue válido y pareció definir el destino del partido. Iban 21 minutos y una lucida combinación de Mohamed Salah y Haissem Hassan culminó con el cabezazo goleador de Mostafá Ziko.
Considerando la diferencia en el resultado y el rendimiento desacertado de Argentina, el final del recorrido en este Mundial -donde es candidato a retener su título- parecía cosa juzgada.

Aparece Messi con su magia
Pero nunca hay que dar por muerto a un campeón. Menos si es argentino y por lo tanto está acostumbrado a remar en dulce de leche. Todo estaba en contra, sin embargo consiguió la hazaña, impensada a esa altura.
Messi había ingresado a este Mundial de Estados Unidos, México y Canadá por la puerta de la gloria y estaba saliendo, en su despedida mundialista, por la puerta de la pena. Se rebeló y mandó uno de esos centros perfectos que acostumbra tirar y Cristian Cuti Romero, ejemplo de guapeza, metió la cabeza para convertir el primer gol celeste y blanco. Faltaban trece minutos para acabar el partido.

Lionel Messi dio otra muestra de su iluminada reacción con un zurdazo, de volea e inclinándose, para sellar el empate, a siete minutos del cierre del cotejo. De una derrota casi consumada se pasó a un heroico empate.
Un cabezazo para gozar
Quedaba más para este impresionante final, cargado de épica, de Argentina. Ya en tiempo de descuento, Lautaro Martínez despachó un centro calculado y perfecto, desde la derecha, para que Enzo Fernández, en el área, impactase con su cabeza para el éxtasis y el delirio. Agónico 3 a 2 y pasaje a los cuartos de final. Costó bastante, se sufrió muchísimo, pero el objetivo se cumplió,





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