«La misma culpa», silencios heredados y heridas emocionales
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
La obra teatral La misma culpa ofrece tensión dramática y profundidad emocional representadas en una familia, de campo, que reflota secretos, silencios, amor y confrontación. Los vínculos entre padre-madre-hijo y una situación que permaneció silenciada durante años generaron heridas y llegó el momento de sanarlas.
Juan Manuel Romero, un padre campesino, muy arraigado a su tierra, sus costumbres y tradiciones; Beatriz Mayorga, una madre, que extraña al primogénito y que además atravesó una situación desbastadora con su segunda hija, y Máximo Ochoa, el hijo, un muchacho que parte a la ciudad a estudiar, el secundario primero y la Universidad después, son los protagonistas.
Tradición versus modernismo
El choque generacional y de mentalidades es grande: el padre no cree en la medicina tradicional -los yuyos de la curandera del pueblo con su única medicación-, en la religión, ni en el modernismo.
El hijo, en sus esporádicas visitas al hogar familiar, está en las antípodas, él quiere aprender, progresar y alcanzar su crecimiento profesional. Ahí surgen controversias sobre el mandato familiar, en un clima íntimo y sensible.
La madre, por su parte, brinda todo tipo de afecto a su hijo y acumula discusiones con su marido. Un hecho duro, relacionado con su segunda hija, la afecta seriamente y la conduce a un mal de Alzheimer, pero cuenta con el cariño y apoyo de su díscolo esposo y de su innovador hijo. Los tres protagonistas se destacan en sus performances.
La decisión del hijo
Ese viejo y doloroso hecho del pasado, nunca hablado como corresponde, termina haciendo eclosión y hace que el hijo tome una decisión clave. Y cada uno de los personajes de la obra -guionada por Graciela Raszer y dirigida por Judit Gutiérrez– asume y reconoce su parte de culpa, en una narrativa cercana y emotiva, donde conviven el amor, el dolor y la búsqueda de verdad.
El padre, con ideas fijadas
Juan Manuel Romero, experimentado actor -protagonizó Los compadritos; La segunda muerte de Juan Moreira; Los hijos de Rosas, Tute cabrero; Agamezoom y Carta abierta a Buenos Aires violento, entre otras obras teatrales- y director, en está a cargo del papel del padre. Sobre La misma culpa y su personaje dialogó con El Café Diario® al finalizar una de las funciones.
Nos encontramos con una familia muy especial, con padre e hijo con mentalidad y decisiones muy distintas ¿no?
Sí, sí, padre e hijo tienen pensamientos distintos. Un padre muy arraigado a sus raíces y a sus pensamientos y que se niega al progreso y a salir de su lugar. Es una historia cruda. Además hay que tener en cuenta que esta historia transcurre aproximadamente entre 1930 y 1940, donde ya se conocía el tema del Alzheimer, aunque no con ese nombre obviamente, pero que era una problemática ya en esa época.
¿Cómo fue meterse en el papel de ese padre?
La verdad que fue un trabajo en principio, en toda esta primera parte que va presentando la obra, durísimo. Fue durísimo trabajar el personaje, pero bueno, después va sufriendo ciertas transformaciones y por eso invitamos a la gente que venga a verla. La verdad que fue un trabajo muy duro pero también muy lindo que hemos hecho.
Sin espoilear, ¿qué más podes decir sobre La misma culpa?
Bueno, que es una historia que invita a la reflexión, que invita a rebuscar en las relaciones interpersonales, en las relaciones familiares, esas cosas que no se dicen, esas cosas que quedan guardadas y que hacen mucho mal. Eso es súper importante y esto es lo que te deja la obra; el de poder sanar los vínculos familiares.

¿Cómo es hacer teatro independiente en esta actualidad complicada?
Y está difícil. Está difícil en el sentido de la convocatoria, pero en realidad hay muchas propuestas y muy buenas propuestas. Hay muchas salas, quizás algunas se cierran pero otras se abren, quizás con espacios más reducidos, pero hay algo sumamente importante: que el teatro independiente siempre resiste. A pesar del tiempo, a pesar de todo lo cíclico de la historia de este país y que como sabemos siempre vamos por la cultura y hacemos los recortes ahí.
En nuestro caso, seguimos resistiendo. Siempre hay teatro para ver, siempre hay posibilidades para que el público vaya a ver teatro. Yo les digo que no dejen de venir al teatro, si hay problemas económicos siempre vamos a encontrar una forma, descuentos, promociones. En el caso de La misma culpa también las tiene, así que pueden escribirnos a nuestro Instagram para verlas.
¿No dudaron hacer la obra en junio y julio en pleno Mundial de fútbol? Hoy (domingo 28-6), por ejemplo, hubo un sólo partido y temprano, pero otros domingos coinciden los horarios.
Sí, en principio, te voy a ser sincero, nosotros lo tuvimos en cuenta, y esto fue una propuesta de la directora de arriesgarse a estrenar una obra en pleno Mundial. Pero fuimos muy astutos en ese sentido, porque vimos el fixture de Argentina, que era lo más importante, y no coincidía con ningún domingo a las 21 horas, así que pudimos llevarlo adelante. De todos modos, la gente viene, siempre hay público que asiste al teatro; independientemente si se juega el Mundial o no, la gente va al teatro.
La misma culpa
Godoy Cruz 1838, CABA
Domingos 5 y 12 de julio, 21 horas
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