«La Roca», memorias de un padre y de la sociedad frente al mar
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
Una roca, tan cautivadora y misteriosa como todas esas formaciones naturales compuestas por minerales y amoldadas por la erosión y el tiempo, ubicada en Mar del Plata en este caso, es el sitio que convoca a Nelson, interpretado con agilidad, eficiencia y versatilidad por Nelson Rueda, en la obra teatral La Roca.
Frente a esta sólida roca, el protagonista, en un unipersonal, mantiene un profundo diálogo imaginario con su fallecido padre y además incluye la evolución de la sociedad y la memoria colectiva. Esa especie de ritual y homenaje mueve al recuerdo, la identificación y la empatía.
Entre lo personal y lo comunitario
Desarrollando un tono emotivo y sensible, en la obra protagonizada por Rueda se plantean distintos interrogantes. ¿Se puede grabar en una piedra lo que no se alcanzó a vivir? Un padre, perteneciente a la clase popular, ¿tiene derecho a la representación? En esas visitas, repetidas anualmente cada verano, el protagonista le habla a su inolvidable padre y va tejiendo un entramado entre lo íntimo y lo social, el duelo personal y la memoria colectiva.

Con música acorde, incluyendo temas clásicos del pasado, y una prolija y sencilla escenografía y puesta en escena, que incluye proyecciones en una pantalla, La Roca es una especie de archivo familiar y también de la sociedad. Muestra la relación entre un padre fallecido imprevistamente y su hijo que no lo olvida, junto a los cambios registrados en la sociedad argentina y el reflejo de Mar del Plata y sus veranos, con sus sitios emblemáticos y recuerdos de época.
Con dramaturgia y dirección de Ariel Gurevich, La Roca resalta todo el potencial, artístico y físico, de Nelson Rueda, con algunos giros hacia el humor como un factor para desdramatizar. La historia resulta más cálida, conmovedora y emocionante porque es autobiográfica, con vivencias y recuerdos grabados en la mente y el corazón del actor. Y Tito, el padre, está presente en el escenario, aunque lógicamente no esté físicamente.
El hijo que recuerda y reflexiona
Nelson Rueda respondió a la entrevista de El Café Diario, brindando detalles sobre La Roca y sus sensaciones al protagonizar esta obra tan personal e íntima. El multifacético actor argentino de 51 años, tiene un extenso y valorado recorrido en el teatro y también trabajó en cine y televisión.
¿Cómo describrías La Roca? ¿Con qué se va a encontrar el espectador?
Es un unipersonal que refleja el diálogo de un hijo con un padre que se fue en forma temprana. Es el diálogo de Nelson con su padre Tito, que murió cuando él tenía 17 años y el padre, 47. Esas preguntas y respuestas llenan esos huecos que no se vivieron, para poder entenderse un poco uno. Habla de una época de veraneo con el padre y la familia en Mar del Plata. Habla de una roca que de alguna forma los comunica a ambos y los hace conversar. Habla de una familia en aquella época y algunas costumbres y algunas formas de vivir el verano, como lo hacíamos con mi padre.
La obra que nació como una entrevista
¿Cómo fue el proceso de elaboración del texto?
No tuvo demasiada sorpresa, porque lo fuimos construyendo con Ariel Gurevich, el dramaturgo y director, a través de entrevistas. Yo le propuse hacer un unipersonal sobre este tema y a él le pareció muy buena la idea. La vio como potable teatralmente, porque más allá de la historia personal, entendió cómo hacerla teatral para que al otro le resuene, para que se sienta identificado con una época, con un padre.
¿Qué participación tuviste?
A partir de ese primer contacto, empezó una serie de entrevistas que me hizo Ariel. Después comenzó a construir el texto y a medida que lo iba volcando, me lo iba dando. Es un texto que después se fue achicando o se fue agregando algo sobre el final para darle la mejor forma. Mucho tiene mucho que ver Ariel en la obra que queríamos mostrar, en su totalidad, y con el mensaje que queremos tratar que le llegue al público.
Un debut a sala llena y con presencias emotivas
La función de estreno siempre tiene un sabor especial. Y sobre todo con La Roca, que tuvo localidades agotadas, ¿cómo la viviste?
Por supuesto, siempre la función de estreno es especial. Hay muchos nervios, mucha adrelina, mucha inquietud por ver como recibirá el público lo mucho que hemos trabajado con todo el equipo durante tantos meses. Yo lo viví como uno de mis estrenos más conmovedores, porque nunca había hecho un unipersonal y nunca había hecho algo que me toque algunas fibras emocionales tan de cerca.
En la obra hay como un mini documental con la visión y la palabra de mi madre y en esa función de estreno ella estaba en el teatro, junto a mis hermanas y cuñados. Estaban escuchando esta versión mía de los recuerdos de aquella época, de mi padre y mi madre, y por eso fue para mí algo realmente conmovedor de más.
El personaje más difícil: ser uno mismo
Te tocó ponerte en la piel de diversos personajes a lo largo de tu trayectoria. ¿Cómo es hacer de vos mismo?
Me tocó hacer el papel de yo mismo. Soy yo y también puedo ser mi padre. Mi padre y yo. Como digo en algún momento de la obra: No sé si soy la copia o el orginal, o el original o la copia. Es algo que tratamos de construir.
La Roca es una obra que invita a reflexionar y sentir empatía con el personaje y la historia. ¿Coincidís?
Sí, yo creo que el teatro es un poco así en realidad, más allá de las obras. Yo intento entrenar mi instrumento teatral en función de poder modificar al espectador. De poder hacerlo entrar en lo que yo estoy contando, pensando o diciendo o no diciendo, para poder vibrar y poder modificar o hacer pensar o reflexionar en cualquiera de los sentidos al que está enfrente mirándonos.
Porque creo que el teatro trata de eso. Y en La Roca, yo creo que sí, que sucede. En la función general de ensayo que hicimos y después en el estreno, hemos tenido unas devoluciones con creces de que esto ha pasado con el público, con lo emocional, con lo vibracional y cómo salió modificado. Y entonces, ahí digo que el teatro cumplió su cometido.

La Roca
Humahuaca 3759, CABA
Sábados, 20 horas
Entradas por Alternativa Teatral





Publicar comentario