«Frida», una brillante Laura Azcurra a la mexicana

«Frida», una brillante Laura Azcurra a la mexicana

Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)

Frida Kahlo, la pintora mexicana nacida el 6 de julio de 1907 y fallecida el 13 de julio de 1954 en Coyoacán, es una de las mujeres más icónicas y representativas no sólo en su patria sino también en todos los rincones del mundo. Estandarte del feminismo, en épocas donde no era habitual; referente de la cultura y las tradiciones mexicanas; reflejo de admiración por su obra artística, su controvertida personalidad y su resiliencia por un grave accidente que le dejó marcas fuertes en su físico.

Todas estas características y vivencias de la influyente pintora están magníficamente expresadas en Frida, obra teatral que ofrece tres funciones en La Plaza tras presentarse en diversos escenarios. Y que, luego de la función del próximo martes, se tomará un receso –consecuencia del Mundial de fútbol– para retomar luego sus presentaciones. 

En este unipersonal, Laura Azcurra asume el papel de Frida Kahlo y lo hace con enorme eficiencia, brindando una actuación perfecta. La acción transcurre en una fecha con significado muy especial y tradicional en México: el Día de los Muertos, que se celebra el 2 de noviembre. 

Frida Kahlo, en el Día de los Muertos, con el altar armado y a la espera de los invitados. Foto: frida.vivalavida.

Arte, dolores y pasiones 

Esa noche, Azcurra-Kahlo prepara una celebración, con bebidas y platos típicos, esperando a sus invitados. Frente a la mesa y al altar, evoca sus pasiones, sus dolores y sus recuerdos. Su  pintura, autobiográfica mayormente, su enfermedad (poliomielitis) en la niñez, su grave accidente (el colectivo donde viajaba fue atropellado por un tranvía y ella fue atravesada por un pasamanos metálico que le causó graves fracturas en su cuerpo y la tuvo al borde de la muerte), su inserción en los grandes centros del arte, París y Nueva York, y su particular visión de la vida y de sus colegas. 

Ocupa un lugar preponderante su vínculo de amor con su esposo Diego Rivera, otro gran exponente de las artes plásticas mexicanas. Aunque mujeriego e infiel al máximo, Frida no dejaba de adorarlo y amarlo. Su apego a la cultura y tradiciones populares mexicanas está bien reflejado. Y otro tema que queda expuesto en el monólogo es la presencia amenazante de la muerte y la pasión por la vida. 

El delantal de pintor de Diego Rivera, admirado por Frida Kahlo. Foto: frida.vivalavida.

Laura Azcurra alias Frida Kahlo

Conocida por su trayectoria como actriz, presentadora y bailarina de flamenco, Laura Azcurra tiene un largo recorrido en teatro, cine y televisión. Vestida con la blusa y falda amplia tradicionales, hablando con el acento típico y utlizando una cantidad de palabras y modismos, le suma su caracter interpretativo para plasmar una lograda Frida Kahlo bien mexicana.

¿Cómo es asumir en el papel de una mujer tan excepcional como Frida Kahlo? 

Muy hermoso, muy comprometido. Una mujer con un recorrido ya existente, ¿no? Es un personaje histórico, muy representado en figuras, globalmente reconocida. Así que para mí  es un honor representarla porque siempre tuve mucha admiración por ella. Me  siento muy contenta de poder representarla. 

¿Tuviste que investigar sobre la vida de ella o ya conocías todos los detalles?

Algunas cosas sí las sabía y conocía y otras sí las tuve que investigar desde el primer momento. Pero ya había un pantallazo bastante profundo que conocía de ella. Y sigo investigando porque hay mucho material, por suerte.  Hay muchos libros, hay películas, hay documentales.  Así que siempre voy descubriendo cositas nuevas y me encanta.

Laura Azcurra, entrevistada por El Café Diario®, al finalizar la anteúltima función de Frida, en La Plaza.

En la obra se toca mucho el tema de la vida y de la muerte.

 Sí, y es muy interesante eso porque yo siento que también hay que deconstruir la muerte, ¿no? Es algo que se presenta tan tremendo y horrible y me parece importante que también se pueda tratar eso de una manera luminosa.  Acompañándola con toda la cultura mexicana, que ellos siempre ponderan la muerte como otro espacio al que van. Al reino de los cielos, lo llaman ellos. Y eso me parece interesante y también interpela a todas las personas, hablar de la muerte. 

El que no te conoce y te ve dominar el acento y el vocabulario mexicano, puede creer tranquilamente que naciste en México. 

Fue intensa la preparación, pero lo sacamos adelante. A la directora, Julia Morgado, y a mí nos parecía importante que Frida tuviera la identidad original. El sentido de la identidad que representa poder manifestarse cómo ella se percibía: latina, mexicana, con toda la historia. Entonces, consideramos que era un espacio importante para que ella también pueda lucirse.

El teatro humaniza

En el saludo final, hablaste sobre estos tiempos raros y batidos y la importancia del teatro para humanizar. ¿Querés ampliar el concepto? 

Al teatro no lo va a poder reemplazar la inteligencia artificial. No nos va a poder reemplazar aunque hagan los mejores hologramas del mundo.  Entonces, me parece importante siempre transmitir que en la presencialidad está también la humanidad. Y en estos tiempos que estamos tan confundidos con la virtualidad y ya hemos naturalizado tanto eso, no debemos olvidarnos que la humanidad también es encontrarnos, es vernos, es abrazarnos, es compartir una obra de teatro que no es on demand.

Cada espacio tiene su liturgia y el teatro la tiene claramente. Entonces, a mí me parecía muy valioso decir estas palabras para recordarlo y para que la gente que va al teatro valore también eso  y los que no van, que bueno, que también lo recuerden.

Frida

Paseo La Plaza (Sala Picasso).

Av. Corrientes 1660, CABA.

Martes 2 de junio, 20 hs.

Entradas en Plateanet o boletería del teatro.

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