El vínculo padre-hijos, tratado con humor, ternura y emoción
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
Cuestiones con mi padre, obra teatral que acaba de iniciar el tránsito de su segunda temporada en cartel, abarca un tema reiterado y vigente en muchas familias: el padre anciano y en etapa de pérdida de memoria y reflejos y sus hijos mayores que deben hacerse cargo de la compleja situación. Hechos cotidianos, con esa mezcla de conflicto e ironía, sacudones de emociones y sensaciones, tratados en este caso con mucho humor y realismo y sin recurrir a golpes bajos.
Mauricio, interpretado con brillantez por Tony Lestingi, es el padre desmemoriado e imaginativo. Actor y mujeriego en su pasado, el presente lo encuentra recluido en su departamento, intercalando momentos de lucidez con otros de desopilante divague, sintiéndose protagonista de textos literarios con citas a varios autores clásicos.
La llegada de su hijo, Pablo, representado con soltura por Pablo Mariuzzi, quien emigró a España y cortó el vínculo paterno, reflota vivencias, felices y negativas, de la infancia. A pedido, ¿o exigencia?, de su hermana, Marina (papel cumplido a la perfección por Natacha Delgado), Pablo convivirá su padre y lo atenderá.
Como es de esperar, surgen conflictos, con situaciones tensas, debido a las confusiones mentales debido al estado cognitivo del padre, y episodios y diálogos tan cómicos como disparatados. Entre risas y emociones, se va tejiendo una historia plena de recuerdos, rencores, reproches, confesiones y justificaciones.
Con autoría y dirección de Andrés Bazzalo y producción artística de Alejandra García, Cuestiones con mi padre invita a reflexionar sobre ese tramo de la vida que remueve la conexión padre (o madre)-hijos. Casos que son habituales, y hasta inevitables, en muchas familias, y que requieren un tratamiento especial y nada sencillo de encarar.

Marina, la hija que media y reclama
Luego de la función de reestreno en CABA, tras el paso de Cuestiones con mi padre por Mar del Plata, Natacha Delgado dialogó con El Café Diario® sobre esta emotiva obra.
Natacha es actriz, directora teatral, docente y gestora en cultura y educación, licenciada y profesora en enseñanza media y superior en Artes Combinadas, con sólida experiencia en teatro, cine y televisión.
Cuestiones con mi padre refleja una situación que se vive en una gran mayoría de hogares, ¿no?
Sí. La verdad es que es esta obra, dirigida y escrita por Andrés Bazzalo, es muy emocionante. La gente se ríe mucho, también lagrimea mucho. Nos sentimos reconocidos por los personajes, por las diferentes situaciones, por estos encuentros y desencuentros. Por estos vínculos familiares que seguramente hacen que más de uno se sienta identificado.
Es el tema de las personas mayores con los hijos ya grandes, con las responsabilidades y cómo tener que hacerse cargo, pero hay humor, hay juego. La verdad es que es una obra que nos encanta hacer, que nos emociona y nos hace felices hacerla en estos momentos difíciles para la cultura, para el teatro independiente.
Es un tema fuerte y lo encararon con mucho humor, sin tanto dramatismo.
Y es que esa es la idea. Porque quien pasa, o pasó, situaciones complicadas con familiares o personas muy queridas, sintió esos momentos de angustia, que también están en la obra, y por ahí se va solo a su casa y se pone a llorar porque lo necesita. También hay momentos compartidos donde sale la risa, quizás en los peores momentos, pero es una risa necesaria, ¿no? Sanadora, de encuentro, de que, bueno, a pesar de todo, acá estamos, acompañándonos.
Un vínculo que no se pierde
Ese acompañamiento, entre los tres personajes, cada uno en su rol, está bien representado en la obra.
En todas las etapas de la vida, yo creo que se necesita compañía. Hay muchas etapas difíciles. Acá hablamos de las personas mayores, y con ciertas dificultades. Un principio de Alzheimer, la memoria que se pierde. Pero también la sabiduría de este hombre, de este padre, que fue actor y cómo puede jugar también con eso que él tiene y lo que sabe hacer.
¿Qué te atrae de tu personaje, Marina, esa hija que comprende y acompaña al padre, y hermana compinche que recuerda el pasado y a la vez hace reclamos?
Es la hija que se hace cargo, si bien hay cuidadoras, que es todo un tema también ese, ¿no? Es la hija que a pesar de tener un trabajo, a pesar de tener también una familia, hijos y marido, está ahí organizando la logística del día a día. Por ahí, quien no lo vive no sabe que ese día a día es un montón.
Y tiene su vínculo, entre reclamando y mediando, con ese hermano que hace diez años que no ve al padre y que no se había ido bien. Cuando leí el texto, me di cuenta que ese personaje me encantaba. Y es un lujo para mí trabajar con estos compañerazos, Tony y Pablo (Tony Lestingi y Pablo Mariuzzi). En escena estamos vivos.

Cuestiones con mi padre
Teatro Hasta Trilce
Maza 177, CABA
Sábados de febrero y marzo, 21 horas
Entradas por Alternativa Teatral





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