Antu, la niña que descubre el mundo sin necesidad de verlo

Antu, la niña que descubre el mundo sin necesidad de verlo

Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)

Indómita luz, potente película documental argentino-español, propone un desafío a los prejuicios sobre la discapacidad, poniendo el foco en una niña ciega, que a través de la magia del cine, y su propia vida, siente y vibra lo que sus ojos no pueden capturar.

Este hecho real, que retrata la experiencia de la vital niña Antu, en un tiempo que abarca de sus 7 a 12 años, quien sufre de anoftalmía bilateral, una enfermedad por la cual nació sin ojos y que afecta uno de cada 100.000 nacimientos. Gracias a una sensibilidad y curiosidad inusuales, la pequeña descubre con detalle el mundo que la rodea mientras su vida transcurre entre el Norte argentino y Barcelona. 

Sus padres, Santiago Carrizo, oriundo de Frías, Santiago del Estero, y Lana Pastorat, una española con espíritu aventurero, ambos comprometidos con los valores de la libertad, la solidaridad y la cooperación, se dedican a recorrer localidades y pueblos argentinos a bordo de un camión adaptado como casa rodante, para proyectar, al aire libre en pantallas improvisadas, el cine a pequeñas localidades y pueblos del  noroeste argentino.

Santiago, el padre, y Antu, la hija invidente, con el proyector que utilizan en las recorridas cinematográficas.

Una personalidad vital y magnética

Antu participa de este emprendimiento familiar itinerante, revelando su crecimiento en tiempo real, con interacciones en su asistencia al colegio y su relación con compañeros y maestras (videntes), en sus charlas con sus padres y familiares, con sus médicos y su vínculo con el cine y con la vida misma.

Antu, la nena que no tiene visión pero sí una sensibilidad y una personalidad que trascienden.

La pequeña demuestra, en todo momento, que su discapacidad visual no es un impedimento para desarrollar una sensibilidad particular. Antu participa activamente de la experiencia comunitaria, imaginando universos y mostrando su personalidad magnética, astuta y rebelde. No hay golpes bajos, ni resoluciones facilistas. En Indómita luz se percibe simplemente la realidad, desde una postura sólida, que lleva a escuchar y percibir desde otro lugar.

De los paisajes naturales del noroeste argentino, con varias imagenes plenas de naturaleza a pleno, se salta a la clínica de ojos de Barcelona, donde Antu recibe el tratamiento apropiado y a la vista a la rama catalana de su familia.

Indómita luz en el Festival de Mar del Plata

Este road movie, que cosechó elogios en sus presentaciones en los festivales de Guadalajara (México) y DocsBarcelona (España) y que ganó el premio al Mejor Largometraje Documental en el FITCAT de Cataluña, será exhibida, el próximo martes, en la 41a. edición del Festival Internacional de cine de Mar del Plata, en la sección Perlas: obras destacadas de festivales nacionales.

Posteriormente se la podrá ver en el Cine Gaumont y en diversas salas nacionales. Y está el proyecto de llevar, en enero, al camión rodante de los padres de Antu para proyectarla en la recorrida por pueblos de la región donde suelen moverse.

Entrevista con el autor y director

Desde su sitio de residencia, Cafayate, Salta, Luis Sampieri, director y guionista de Indómita luz, respondió, vía zoom, las preguntas de los periodistas que instantes antes presenciaron una función especial de prestreno de la película en la sala del DAC en CABA.

Durante toda la película, a Antu se la nota muy suelta, muy natural, muy extrovertida y sin inhibiciones frente a la camára. ¿Ella es siempre así o tuvieron que hacer un trabajo de coaching actoral especial?

Ella es muy picante en realidad, muy picante en el sentido que es muy confrontativa. Y tiene una dote poética muy importante. Pero no hubo coucheo. Sí hubo mucha preparación de las situaciones, fue esperar y rodar, digamos. Había mucha conexión con ellos, con toda la familia, porque son muchos años de vínculo. Y la idea mía era hacer un documental, pero que tenga una matriz no ficcionalizada,

¿Tocar el tema de la muerte y el miedo al futuro estaba programado?

Bueno, lo que pasó fue que cuando estábamos filmando, falleció la abuela de la nena. No en la filmación, pero durante la filmación. Filmamos escenas de la niña visitando la tumba de la abuela, tuvimos muchas charlas sobre el tema. Esa muerte atravesó la película, porque la abuela estaba enferma y lamentablemente en ese lapso falleció. Por eso en la película hay un planteamiento de la niña y de la familia, a esa cuestión existencial de la muerte, y cómo ellos toman la muerte. Todo eso no está armado, sino que está cinematografiado y se vio a lo largo de los cinco años de filmación.

¿Cómo fue filmar tantos tramos de la película en paisajes y caminos al aire libre y después compaginar todo?

Yo vivo en la montaña, entonces, si bien se filmó alguna escena cerca de donde vivo, trabajamos también con varios equipos de rodaje, filmamos a varias cámaras. Las primeras cámaras las llevo yo, generalmente, y además usamos otros equipos de cámaras muy distintos, complejos. Posteriormente yo ordené el material y después me senté con Liliana Nadal, a cargo de la edición, e hicimos un par de armados. Primero una versión, después otra y otra, hasta llegar al montaje definitivo,. Tengo que decir que la montajista al principio no creía, porque me decía que era mucho material y era una locura, pero bueno, la logré convencer aquí en este mismo sitio donde estoy sentado ahora.

Desde su hogar en Cafayate, Luis Sampieri respondió, via zoom, las preguntas de los periodistas que vieron su película en Buenos Aires.

¿Cuál fue el método de ese acercamiento y esa intimidad en las escenas en que los padres hablan dentro de la camioneta?

Como soy fotógrafo, lo que hice fue usar cámara con lente normal y apuntando a la cara de ellos. O sea, no es que me escondo, lo que suelo hacer es ponerles la cámara, una vez que ya están más o menos ablandados, muy cerca y entonces se acostumbran mucho al objetivo. Y a partir de ahí empezamos a filmar. Ellos generan un vínculo con los objetivos y las cámaras, y se olvidan. No es que la cámara empiece a esconderse, sino que la ubico al principio como medio frontal a ellos. Y a partir de ahí, bueno, empezamos el quilombo.

¿Qué es lo que más rescatás de la filmación y de la postproducción, en ese lapso de cinco años de la vida de esta nena?

Creo que toda película es un aprendizaje en muchos sentidos. Aunque yo he hecho alguna ficción, este es mi tercer documental así largo. Buscaba no preocuparme tanto por cómo va a quedar la película o si le va a gustar a la gente, sino filmar y filmar poco y esperar mucho. Antes filmaba mucho, si bien se ha filmado mucho porque había muchas cámaras, dos o tres cámaras a veces, pero sobre todo esperar y filmar y disfrutar y filmar y esperar. No preocuparme, si bien había una preocupación de dinero, que lo conseguimos en gran parte, y de cuándo íbamos a terminar. Fue un proceso de aprendizaje en soltar amarras en querer terminar la película. Creo que, tal vez, es mejor empezar y vivir la película que terminarla.

¿Hubo un guion estructurado y respetado o se fueron dando espontáneamente algunas  situaciones y diálogos?  

Sí, sí, había un guion, yo hice un guion. Hay una escena, la que la madre le va mostrando y enseñando el bosque a la nena invidente, esa escena fue la primera escena que escribí, como yo a la familia la conozco hace diez años, y se me vino a la mente filmarla. La escribí, se las mandé y les gustó, se sintieron cercanas. Cuando escribo un guion intento escribir una película, salvando la distancia, intento ver que eso que se escribe se pueda ver no en papel, sino que se pueda traducir en el set.

Entonces, la verdad es que ha sido un poco de todo, hay escenas filmadas que se rodaron, hay escenas escritas que se rodaron, hay escenas que salieron de la propia situación, hay escenas que fueron 50 y 50. Yo creo que se nota un poco en toda la película que hay una cuestión de comunión y naturalidad, Por eso insistio que hay un poco de todo, hay escenas que estaban en el guion, hay escenas que no, hay escenas que salieron de la propia dinámica con ellos.

¿Cómo conociste a la familia que protagoniza la película y su historia?

Ellos estaban proyectando una película en un pueblito de Catamarca,  y la nena tenía dos años, los conocí en un asado, en casa de un amigo en común. En realidad yo comí carne y acompañé con vino, porque ellos son vegetarianos. En ese asado carnívoro-vegetariano, hubo buena onda. Y después los seguí viendo. Ahora yo vivo en Argentina, pero viví 12 años en Barcelona, entonces suelo ir y venir también, así que los volví a ver varias veces  en Cataluña. Les propuse hacer la película, armé un guion, comencé a filmar yo solo hace varios años y así la película se empezó a gestar. Al principio, la película era otra, parecida, no había tanto rodaje de Cataluña y después se consiguió un poco de financiación en Barcelona y se fue filmando más, se fue haciendo como una bola de nieve en el buen sentido.

La catalana Lana Pastorat y su hija Antu, una historia de resiliencia, valor y sensibilidad.

Donde ver Indómita luz

41° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
Sección Perlas: obras destacadas de festivales nacionales.

Martes 10 de noviembre
12.30 hs, en el Cine Ambassador, Mar del Plata


Cine Gaumont

Av. Rivadavia 1635, CABA
Jueves 19 al miércoles 25 de noviembre, 18.15 hs.


Espacio INCAA de Tucumán
Espacio INCAA Hynes O’Connor – Av. San Martín 251, Tucumán
Jueves 12 al sábado 14 de noviembre, 20 hs.
Funciones con la presencia del director


Espacio INCAA Cine Arte Córdoba
Espacio INCAA Cine Arte Córdoba – 27 de Abril 275, Córdoba
Jueves 19 y Viernes 20 de Noviembre, 19.00 hs.
Funciones con la presencia del director


Espacio INCAA Teatro Renzi – La Banda, Santiago del Estero
Espacio INCAA Teatro Renzi – Av. Cmte. Besares 151, La Banda
Sábado 14 de Noviembre, 20.00 hs.

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