Pablo Molinari sigue girando y haciendo reír Demasiado
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
El reconocido comediante y creador de contenidos Pablo Molinari extiende las presentaciones de su ocurrente espectáculo de stand up Demasiado. Tras una gira por varias ciudades europeas, pasó por el teatro Premier, en plena avenida Corrientes, y continuará en una serie de ciudades argentinas.
Aplicando mucho humor, Pablo Molinari expone situaciones cotidianas que llevan a las personas a estar demasiado pasadas de rosca. Durante una hora y media, su monólogo abarca situaciones de la vida diaria.

Circunstancias habituales
La tecnología, con sus complicaciones como las contraseñas con su retorcidas exigencias; el vínculo con su hija, los vecinos ruidosos, la relación con la madre, algunos programas de televisión son temas que toca el standupero.
Observaciones obsesivas, reflexiones innecesarias y preguntas sin respuesta, además de situaciones bizarras (por ejemplo, una jirafa en una tostadora) cuestionan lo cotidiano y lo llevan al rídiculo. Y siempre con abundancia de risas, de parte de los espectadores.
Y el relato que cierra el espectáculo, contando una situación que víncula una gira por Canadá, un colega colombiano, una tienda de venta de cannabis, unas golosinas explosivas, un insonmio y unos alfajores es la frutilla del postre de una noche a pura gracia.

La entrevista con Molinari
Pablo Molinari respondió a la entrevista de El Café Diario, tras finalizar la función en el Premier y recibir saludos y felicitaciones de los espectadores que aguardaron su salida.
¿Esa anécdocta del hotel en Canadá es cien por ciento real o agregaste algo para dar mayor comicidad?
Tiene un par de condimientos cómicos, pero sucedió en la vida real. Sí, sí, sucedió de veras. No vamos a spoilear, para la gente que no vino aún, pero es una situación que sucedió con un comediante de Colombia, Antonio. Al día siguiente se mataba de risa cuando le conté todo lo que pasó esa noche y madrugada. Y después tuve la oportunidad, en otro festival de comedia, de actuar junto con Antonio el mismo día, y entonces pude hacer este material con él. Lo cual fue mucho más divertido todavía, nos matamos de risa.
En tu monólogo hablas de situaciones que vivimos todos: llevar un hijo al colegio, su crecimiento, sus juegos, los actos escolares, o lo que nos sucede manejando, enciendo una computadora o los vecinos molestos.
Sí, es parte de la gracia del stand up de observar el mundo que te rodea o las cosas que te pasan a vos y a todos. Siempre tratando de agregarle condimentos. La diferencia es que muchas veces el standup puede sonar a que uno está contando anécdotas, pero más que anécdotas, en realidad es qué sentís, o cuál es tu punto de vista. O qué te pasaba en eso que sucedió. Es más como tratar de ponerle el costado de uno, el sentimiento, la emoción que tuviste en ese momento.
¿Notás que el público se engancha mucho y se identifica con estos temas?
Sí, sí, la gente se engancha mucho. Yo tengo la suerte, no es buscada, porque no es que lo hago en forma intencional, pero sí tengo la suerte de que suelen venir al teatro personas de varias generaciones distintas. Viene gente de mi generación, yo tengo 45 años, vienen de 35 a 50, que es del mismo grupo mío, y después viene gente más grande, a veces inclusive con los nietos que ven las cosas que hago en YouTube. Entonces trato de llevarlo encaminado, y si bien, como ya dije, no es buscado, está buenísimo porque es un abanico de un montón de gente de distintas edades.
¿Cómo es tu método para crear tus materiales? ¿Te sentás frenta a una pantalla a escribís, te pones a hablar y grabás…?
Es medio un quilombo, jejeje, recomiendo no hacerlo en sus casas. Antes anotaba en una libretita, a mano, después pasó a ser en el celular, pero es el mismo método. Tengo un bloc de notas donde cuando veo algo que me parece que tiene un potencial cómico o que es algo que me pasó o que vi, lo anoto. Y entonces eso queda ahí, en una especie de stand-by y después, cuando me tengo que poner a probar material nuevo, agarro todo eso. Ahí sí, vienen horas de sentarme en la silla, frente a la computadora, y desarrollarlo y escribir material.
Después viene un proceso de ir probándolo, porque uno no lo puede probar todo junto en el escenario, porque es medio difícil de ir a clubes de comedia, y, no sé, en algún lugar te invitan y haces 15 minutos, y en otro haces 10, y queda como una especie de Frankenstein, con uno probando medio en cuotas hasta que lo tenés y sabés qué material funciona y cual no. Ahí juntás todo y tratás de darle una forma, después se va puliendo a la medida que van pasando las funciones. Es un trabajo medio chino, pero es la única forma que tenemos.
Debe ser la misma rutina para todos los standuperos argentinos, ¿no?
En parte porque acá en Argentina, con este género en particular, no tenemos ni tantísima tradición de muchísimos años, ni tampoco tantos clubes de comedia como puede haber en Estados Unidos. Un comediante que esté de gira en Estados Unidos va a cualquier ciudad, y cualquier noche se puede subir a tres clubes de comedia distintos. Acá tenemos dos, tres, con toda la furia, en total. Y son para todos, entonces tenés que ir buscando el huequito, y que te inviten, hay algunos espacios que están pensados para eso. Pero bueno, hay que dedicarle tiempo y esfuerzo.
Standup por el mundo
El mes pasado estuviste girando con Demasiado por varias ciudades europeas -Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Málaga, París, Berlín, Copenhague, Amsterdam-, ¿cuesta adaptarte a otras mentalidades y a veces a palabras distintas?
Más o menos, tiene sus mañas, que yo igual con el tiempo ya las fui descubriendo, entonces ya me cuesta un poco menos. Cuando yo escribo un show nuevo, lo hago pensando igual en que voy a tener que ir de gira, entonces trato de que no sea muy porteño-céntrico. Porque si voy al interior hay un montón de chistes que no funcionan, o a Chile. Si no tengo que estar cambiando el show todo el tiempo, entonces lo hago pensando en que sea lo más universal posible.
¿En España como fue?
Hace poquito hice una gira por España y por otros paises donde fue un poco más fácil porque el público eran argentinos que viven allá. En España me pasó que la mitad del público era argentino y la mitad española. No sé por qué, pero me siguen un montón de españoles. Entonces España es tal vez donde más trabajo me cuesta, porque los temas en sí funcionan en todos lados, pero tengo que ir adaptando palabras, y como la mitad son argentinos y la mitad son españoles, tengo que hacer los remates y decir, por ejemplo decir el plomero te clavó, y después decir el fontanero. Es mucho esfuerzo mental, lleva un poco de trabajo, pero tampoco es tan grave.
¿Hasta seguís con este espectáculo, Demasiado?
Llevamos una temporada y media, a mediados del año pasado estrenamos. Vamos a seguir hasta el año que viene, rotando acá con otros dos standuperos y con las giras. Y a fin del año próximo despedirlo y arrancar con algo nuevo, ya el año que viene voy a empezar a pensar en el show del 2028.

Demasiado
Viernes 30 de octubre; Junín (Dadá Club de Arte)
Sábado 31 de octubre, Chacabuco (Escuela de Actividades Culturales)
Sábado 7 de noviembre, San Miguel (Teatro Sociedad Italiana)
Viernes 13 de noviembre, Salta (Teatro Usina Cultural)
Sábado 14 de noviembre, Tucumán (Centro Cultural Virla)




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