«Los runners»: correr, reflexionar, sufrir y reír en pandemia

«Los runners»: correr, reflexionar, sufrir y reír en pandemia

Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)

¿Qué pasa cuando la obsesión por el running choca de frente con las restricciones estrictas del aislamiento?, ¿qué significa ser runners en época de pandemia y qué significa correr cuando todos están encerrados?, ¿realmente se quitan libertades a los ciudadanos?, ¿qué queda de nosotros después de este escenario distópico?.  Son  interrogantes que plantea Los runners (ya corrimos demasiado), una propuesta teatral que refleja las contradicciones y los vínculos humanos llevados al extremo.

Cinco corredores están en plena etapa de entrenamiento y con la mira puesta en una carrera a disputarse en Brasil. Nada parece interrumpir sus sesiones físicas, sin embargo algo grave ocurre y los planes cambian radicalmente. Porque la acción se desarrolla en abril de 2020; Tiempos de pandemia…

El anuncio del entonces presidente Alberto Fernández -que se escucha en off- anunciando la implantación del aislamiento social preventivo y obligatorio los sorprende en plena etapa de ejercicios físicos. 

Trotes, saltos, flexiones, estiramientos. La acción de los tres actores y las dos actrices es parte de la obra.

Runners confinados

Los cinco corredores, encerrados en un departamento de dos ambientes, continúan con sus entrenamientos montando un centro de entrenamiento clandestino bajo techo y entre paredes. A partir de allí, el encierro agudiza las neurosis, las obsesiones y los roces de convivencia, desatando una comedia dramática cargada de ironía y sátira social y una buena dosis de humor.

Las actuaciones de Iván Altschuler, Camila Berguier, Patricio Cullen, Verónica Kamlacz y Santiago Rulfi, realizando continuos y rítmicos movimientos físicos, acompañados de diálogos dinámicos y situaciones absurdas, le dan vigor a una situación no tan lejana que combinó drama, ridículo, desesperación, angustia y temor. 

Santiago Rulfi y Patricio Cullen no paran la actividad física. Con barbijos, siguen con el entrenamiento, igual que sus compañeros y compañeras.

Roces, obsesiones, coincidencias y disidencias entre este grupo heterogéneo y con distintos puntos de vista van surgiendo mientras la actividad física no se detiene y, a través de la ventana o en las breves salidas a comprar alimentos, se rememoran situaciones típicas vividas durante la cuarentena. 

La obra, escrita y dirigida por Gustavo Moscona, y con producción de Graciela Pieresko, no se queda anclada en esos extraños días de encierro y el panorama runner, sino que apunta también al futuro, introduciendo a un viaje por el tiempo buscando indagar en como será el post-pandemia y los límites de nuestras propias pasiones.

La impronta de Moscona, fusionando drama y comedia desafiando lo tradicional e invitando a la reflexión política y la memoria colectiva, sin dejar de lado el humor absurdo, se repite en Los runners (ya corrimos demasiado).

Verónica Kamlacz, interpretando a La Tana, una particular profesora y runner, en una escena de Los runners.

Un corredor que reflexiona 

Aún con las zapatillas y la ropa deportiva, y con la adrenalina tras una segunda función a sala llena, Patricio Cullen, actor con recorrido en el circuito del teatro independiente, habló con El Café Diario sobre Los runners (ya corrimos demasiado). 

La obra mezcla varios aspectos, como humor, ironía, reflexiones, recuerdos, algo de fantasía, ¿cómo la definirías?

Es una comedia dramática, con un poco de absurdo y ciencia ficción, con viajes en el tiempo. Se reflexiona acerca de cinco runners que están encerrados y lo que más queremos hacer es salir a correr.  Y no podemos. Entonces, tenemos que convivir entre nosotros esos meses de pandemia, algo que fue bastante complicado para todos.

Algo que hace no hace tanto tiempo, y dejó huellas fuertes, aunque parece lejano o increíble, ¿no?

En la obra se evoca un poquito y se reflexiona acerca de lo que fue ese año. Que fue lo que nos pasó y también hacia dónde vamos a partir de todo eso. Pasó rápido y no hace tanto. Y hay que recordarlo también porque fue grave, triste. Muchas cosas pasaron ese año y fue duro para todos.

¿Hicieron un entrenamiento especial para sostener el gran desgaste físico que sostienen durante casi toda la obra?

Algo de gimnasio. Tratamos de ponernos más a tono para no decir nuestros diálogos agitados y que se nos  entienda bien. Parábamos de correr mientras estábamos ensayando. Pero yo, en lo particular, no me esforcé mucho, por suerte fue bastante tranquilo. En el grupo hay varios deportistas también y ellos nos ayudaron a hacerla fácil.

Patricio Cullen respondiendo a la entrevista de El Café Diario, en Polonia Teatro.

Además, dan varias explicaciones, recomendaciones, consejos y datos sobre el running. Como especialistas en el tema.

Estuvimos averiguando y conversando para saber cómo es la movida de los runners. 

En tu caso, ¿sos de salir a correr?

No, soy más de caminar. Me gusta mucho caminar. Pero en el elenco hay otros que sí, que corren.

En la alusión al viaje al tiempo, se hace un planteo interesante.

Sí, se toca el tema del viaje al tiempo para poder hacer la reflexión de hacia dónde vamos. Porque no es solo correr e ir para adelante, sino también detenerse un poco, reflexionar y decir dónde estamos parados, a dónde queremos ir. No es sólo correr por el campo. El mensaje sería: ya corrimos demasiado, ya es hora de mirar hacia dónde vamos.

¿Notás que el público se ríe mucho pero también se queda pensando?

Notamos risas y mucha atención también. Nuestro objetivo no es hacer reír, sino que hay situaciones que son tragicómicas, desde ya por todo lo que hemos pasado. Y bueno, tenemos público que se ríe más o que se ríe menos, pero que siempre está de manera muy respetuosa y concentrada escuchando muy atentamente qué es lo que nos está sucediendo en todo momento.

Entrega actoral y física para darle ritmo y continuidad a una comedia que combina lo trágico, lo absurdo, lo patético y el humor.

Los runners (ya corrimos demasiado)

Polonia Teatro

Filtz Roy 1477, CABA

Viernes de octubre y noviembre, 22 horas

Entradas por Alternativa Teatral

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