Dos historias, con ilusiones y deseos, que se cruzan sin tocarse
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
En la obra teatral El cielo en una habitación se intercalan sobre el escenario, aunque sin mezclarse, dos historias independientes y paralelas. El tema de fondo -las ilusiones y los deseos– son el punto de coincidencia, sin embargo los dos personajes mantienen su presencia sin interactuar ni relacionarse.
Entrando y saliendo de ese cuarto, donde metafóricamente ingresa el cielo, un hombre y una mujer comparten espacio pero nunca tiempo. Luis Millicay representa al varón maduro, adepto a las actividades culturales y artísticas, que cuenta sus encuentros y desencuentros con una mujer, en un historia de amor que no termina de cristalizarse. Formal, metódico y educado, sabe utilizar los tonos medios, manejar los silencios, saltar del optimismo al pesimismo y disparar toques de tensión y de humor.

La mujer, interpretada por Analía Sánchez, es una empleada doméstica. Mientras se muestra obsesionada por ordenar con esmero, desvelo y excesivo cuidado la indumentaria de su empleadora, una señora de clase alta, sueña con una mejor vida y se ilusiona con la ropa que recibe, o podría recibir, de regalo. Su personaje es sumamente divertido y gracioso, salpicado con algunas reflexiones certeras sobre cuestiones sociales. Y, su acento peruano no tiene desperdicio.

Dramaturga, directora y … cantante
La autoría de El cielo en una habitación es de Sonia Novello, actriz y escritora, quien demás tiene dos cortas, pero efectivas, apariciones en la obra cantando dos temas en italiano. Novello, además, es la directora, junto a Claudia Mac Auliffe. Ambas compartieron varias obras, por ejemplo: ¿Dónde está Mónica?, Más bello que la muerte y El montaplatos, entre otras.

Un empleada ocurrente
Actriz, directora, dramaturga y docente, Analía Sánchez -ganadora de los Premios Estímulo María Guerrero en 2006 por Un amor de Chajarí y 2012 por Tu ausencia animal- y que últimamente actuó en El ávido espectador, La rosa del Titanic y Compañía, respondió a la entrevista de El Café Diario.
El cielo en una habitación, ¿es una historia con dos personajes o dos historias cada una con su personaje?
Son dos relatos que se cruzan. Por un lado está el personaje de Luis, que es un señor que relata ese encuentro con una mujer. Y por otro lado está mi personaje, que estoy ordenando el placar de la señora para la que trabajo. Así que, bueno, esos dos relatos conviven en escena.
¿Qué compartan escenario y obra pero no interactúen, tiene un significado?
No, en realidad creo que tiene que ver con la génesis del trabajo. Son dos cuentos por separado que escribió Sonia Novello, y, bueno, ella consideró que esos dos cuentos independientes tenían algo en común y que podían convivir en un escenario, aunque no sea el mismo espacio en el que está cada uno de ellos.
Son personajes muy distintos, el tuyo es más gracioso, más cómico, y el de Luis más reflexivo, más serio.
Claro, sí. El personaje de Luis es súper solemne, más introspectivo, más reflexivo también, como dijiste. Y el mío no, el mío es como muy colorido también, incluso desde el vestuario, ¿no es cierto? Es más colorido, más alegre, y también habla más banalmente, aunque desliza cosas reflexivas cada tanto.
No debe ser sencillo mantener ese acento tan marcado que usas, sin equivocarte ni dudar ni un segundo.
Algunos tenemos algunas habilidades para algunas cosas y para otras no. En mi caso, lo mío no son los deportes, pero sí son los acentos. Dentro del oficio de la actuación, una entrena el oído y poder tener después esa habilidad de reproducirlo. Pero, por ahí hay otros acentos que no me salen. Por ejemplo, el paraguayo no me sale ni por casualidad. Es algo muy divertido.
El cielo en una habitación
Yatay 890, CABA
Sábados, 18 hs.
Entradas por Alternativa Teatral




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