«Nuestro prisma»: colores para refractar la amistad y la memoria

«Nuestro prisma»: colores para refractar la amistad y la memoria

Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)

Una férrea amistad entre tres chicas, forjada en la niñez y adolescencia, y honrar la memoria, por un destino trágico en una época justamente trágica de la Argentina, dan forma a Nuestro prisma, recomendable obra teatral que muestra variadas maneras de mirarse y de mirar lo que las rodea. Esas tres historias, confluentes en una en común, van generando emociones, reflexiones y una sensación de identificación. 

Olga, Tati y Georgia, interpretadas por Elena Ventura, Guadalupe Mesples y Agostina Cardozo, son inseparables mejores amigas y comparten colegio, salidas, pasos de baile, secretos, realidades sociales de sus hogares, sueños e ilusiones. Cada una de ellas, en breves monólogos, va exponiendo, en una lograda construcción, sus infantiles y juveniles realidades. Muy bien sincronizadas, refieren las habituales altas y bajas sentimentales y emocionales de su edad. 

Tati, Olga y Georgia hacen un pacto de sangre, sellando su gran amistad.

Un reencuentro con una ausencia

Cincuenta años después de aquellos tiempos de juegos y estudios, se vuelven a reunir. Sin embargo, solamente quedan dos. Olga quedó atrapada en la penosa lista de desaparecidos, durante la dictadura militar. Pero ni Tati ni Georgia, en su madurez, interpretadas por Nina Gianuzzi y Sandra García, la olvidaron. Cada una con su personal punto de vista y actitud ante la vida, jamás borró de su mente y su corazón a la querida amiga de la infancia. 

Olga (Elena Ventura) cuenta su historia. De espaldas, sus dos amigas escuchan.

Se honra la memoria de la amiga y de tantas mujeres y hombres que desaparecieron en esos años oscuros de la historia argentina, con miradas que, a través de un prisma, van variando y ofreciendo diversas visiones. Queda claro que la amistad y el recuerdo están firmes, más allá de sus diferentes modos de demostrarlo y sentirlo.

Olga no es sólo un personaje de Nuestro prisma, sino que su caso es verdadero. Es un homenaje de la dramaturga, Patricia Reno, a una amiga de su adolescencia. El objetivo queda cumplido, además de la destacada performance de las cinco actrices, con la puesta en escena y dirección de Rubén Hernández Miranda.

Tati y Georgia, maduras

Nina Gianuzzi y Sandra García, encargadas de representar a las dos amigas ya mayores, respondieron a la entrevista de El Café Diario® tras finalizar la función de regreso que abrió la segunda temporada de Nuestro prisma.

¿Les parece que muchos espectadores se pueden sentir reflejados con lo que sucede en la obra?

Sí, porque trata sobre algo que nos toca a todos como parte de la historia, ¿no? Trata sobre la amistad, las emociones, los sueños, las promesas. Y una de estas tres amigas es una desaparecida en la época de la dictadura. Esta obra es un homenaje a ella y también a los silencios que a veces se hacen por las cosas que no se dicen. Otra amiga ha pasado por una etapa difícil y en el reencuentro de las dos adultas, cincuenta años después, surge su recuerdo. Y bueno, el prisma (por eso se llama Nuestro prisma la obra) muestra que, según con los colores que veamos, así es como vemos la vida de los demás (Gianuzzi).

La verdad no puedo agregar mucho más de lo que ella dijo, porque si agrego algo estaríamos espoileando. Yo siento que es un canto a la amistad y una obra muy linda porque, si bien como dijo Nina, cuenta la historia dolorosa que nosotros vivimos, no tiene golpes bajos. Te cuenta cómo va creciendo la amistad entre estas tres chicas, y mucho tiempo después el reencuentro. Personalmente, estoy encantada con la obra (García).

Tati por dos: la señora mayor y la preadolescente. Pasado y presente, unidos.

Olga existió en la vida real, tenía 19 años, era estudiante universitaria y se la llevaron a comienzos de 1977, ¿no?

Sí, sí. Es un hecho real. Olga Menotti está desaparecida, nunca han encontrado nada de ella y sus padres fallecieron sin poder encontrarla. Es la número 1450, en los registros de la CONADEP. Y bueno, esto es un homenaje a ellos, un homenaje a la amistad, un homenaje a estas chiquitas que han crecido con ilusiones y con ideales. Han luchado por esos ideales y las han hecho desaparecer por esos ideales. Entonces, nos emociona un poco hablar de todo esto (García).

Nina Gianuzzi y Sandra García hablaron con El Café Diario® sobre Nuestro prisma, en el teatro-restó Tercer Acto.

Sus personajes mantienen sus distintas formas de afrontar la vida y los problemas, pero la amistad de la infancia se mantiene intacta.

Las amistad sigue entre las dos que quedaron. Cada una con distintas mochilas, una más pesada y la otra también carga la suya pero de otra manera (Gianuzzi).

Mi mochila parece más liviana, a pesar de la vida que tuve. Pero bueno, soy una resiliente (García). 

¿Cómo es el ensamble con sus compañeras?

En la obra están presentes nuestras niñas interiores. O sea, estamos las adultas y las chicas (Gianuzzi). 

Exacto. Cada una de nosotras tenemos a las chicas. A esas chiquitas de 19 años, y que van cambiando (García).

Si tienen que recomendar la obra, ¿qué le dirían a la gente?

Que vengan porque les va a gustar, se van a emocionar, se van a sentir identificados con muchas cosas. Porque es parte de la historia de nuestro país y porque habla sobre la amistad, las relaciones, el paso de los años. Por todo eso tienen que venir a verla (Gianuzzi).

Yo opino lo mismo que ella. Y también que vengan porque estamos viviendo una época en la que está bueno compartir con gente. Lo bueno del arte es que siempre nos despierta, ¿no? Y por eso hay que venir, para estar juntos y para que no nos silencien (García).

Elena Ventura, Guadalupe Mesples y Agostina Cardozo, las tres amigas de la infancia.

Nuestro prisma

Tercer Acto 

Av. de Mayo 1158, CABA

Sábados 20.30 horas

Entradas por Alternativa Teatral

1 comentario

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Fabio

Una experiencia maravillosa, cinco actrices en escena, para dar rienda suelta y de manera solemne a una historia de amigas a través del tiempo, destacable la capacidad de trasmitir una emoción genuina, la candidez y la madurez entrelazadas y conviviendo en saltos de tiempo, la inocencia que atraviesa El Prisma para reflejar una etapa de prudencia y experiencia Pero que aún conserva aquellos colores, la magia de abrirnos el escenario con informaciones aleatorias a la historia. El espacio, maravilloso, cálido, la dirección excelente, una obra sumamente recomendable.

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