Las Garibaldi: dos hermanas mal llevadas pero muy cómicas
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
Dos viejas hermanas van conduciendo por una desopilante y graciosa comedia, exaltando sus rencores y enfrentamientos junto al recuerdo de personas influyentes en su anodina vida: una madre inválida y negativa, un amante seductor, ambos ya fallecidos, y una vecina chismosa. En ese marco se desarrolla Las Garibaldi, una obra teatral que, como que bien dice su presentación, es un culebrón hecho comedia. Y muy divertido.
Olga y Blanca, interpretadas por Ángel Huerta y Andrelo Maradei, son las hermanas mayores solteras, hurañas, peleadoras, amargadas y con escasa vida social que remueven engaños, traiciones y recuerdos del pasado.
Compartían su venido abajo hogar con Inés, una madre postrada en una silla de ruedas y con un carácter fuerte y autoritario. La lograda actuación de Gustavo López le brinda a esa mamá toda una paleta de colores negativos: ofensiva, irrespetuosa, irreverente, agraviante, criticona y grosera.
Recuerdos y rencores del pasado
Entre los recuerdos que van surgiendo entre las hermanas Garibaldi aparece en escena esa madre, con sus sarcasmos y humor negro, y hechos concretos que dejaron marcas. También aparece en esas rememoraciones del pasado Sacacorchos, papel a cargo de Cristian Mendoza, un galán que debe su curioso apodo a una cuestión de tamaño y que sedujo, en la juventud, a ambas hermanas, abriendo un rencor profundo y perdurable.
Cuca, personificada por Paula Erregue –quien también es la directora de Las Garibaldi– es la vecina chusma, ególatra y algo ventajera que busca ganarse el afecto de las hermanas Garibaldi. Su actuación aporta frescura y dinamismo.
Risas multiplicadas y aseguradas
La música, tangos temporales de la época de desarrollo de la historia, encaja a la perfección con la trama de este sainete rioplatense escrito por Darío Basualdo. Y el tono divertido de la obra se extiende de principio a fin. A pesar del dramatismo por la conflictiva y tensa relación entre las dos hermanas surge un humor desopilante, picaresco y disparatado. Imposible no reírse mientras se aprecia la gran performance de los cinco artistas.
De los dos lados del escenario
Paula Erregue es Cuca, esa vecina que lleva y trae los chimentos del barrio y que busca la amistad de las hermanas Garibaldi. Y también es la nueva directora de la obra en esta nueva temporada de Las Garibaldi que acaba de comenzar en el Teatro La Plaza y que se extenderá, en principio, por tres meses.
¿Cómo es actuar y dirigir simultáneamente?
Es un súper desafío, la verdad. Porque primero me convocaron como actriz y luego me convocaron como directora, porque necesitábamos a alguien que nos dirija. Y bueno, me lancé. La obra ya la conocía, me gustaba muchísimo, así que me pareció un desafío muy lindo.
Ya habías visto la obra en sus anteriores presentaciones, ¿no?
Sí, la había visto como público. De hecho, me gustó tanto que la acompañé un montón de veces. En la primera temporada yo la vi como público cuatro veces. Y cuando me ofrecieron sumarme, obviamente que ni lo dudé.
Un drama para reír y entretenerse
¿Ustedes se divierten tanto como el público?
Sí, es una obra muy divertida. Nosotros mismos nos divertimos un montón en los ensayos, en las funciones, en el atrás de escena. Realmente es un grupo muy divertido el que formamos. Y bueno, nos divertimos y nos gusta mucho que la gente venga, se ría y que después nos diga que la pasaron muy bien. La verdad es que hoy día estamos atravesando situaciones bastante complicadas y venir a distenderse, a reírse un poco y a disfrutar me parece que es algo hermoso.

Los personajes y situaciones de Las Garibaldi pueden haber ocurrido en cualquier familia, ¿te parece?
Sí. Un caso de una familia así, seguramente. No decimos que no. Si alguien se hace cargo de esto, nosotros no vamos a decir nada. Porque realmente sí, es una historia que me parece que tiene muchos puntos de identificación, de nostalgia, de recuerdos, de memoria. Me parece que todos pueden llegar a encontrar algo para decir: hay un personaje que me hizo acordar a alguien.
Me parece que eso es muy lindo para poder conectarnos con las historias, con los recuerdos. Y con estas historias medio novelescas, ¿no? Por eso el lema «Un culebrón hecho comedia».
Las Garibaldi
Paseo La Plaza
Av. Corrientes 1660, CABA
Viernes de marzo, abril y mayo, 22 horas
Entradas en el teatro o por Plateanet






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