«Caso 137»: investigar tiene un precio

«Caso 137»: investigar tiene un precio

Por Gabi Composto (gabi.composto@elcafediariook.com)

Edición de Carla Scardino (carla.scardino@elcafediariook.com)

Cuando Asuntos Internos debe investigar a una brigada antidisturbios, el golpe que se viene puede ser más fuerte de lo que se imaginaba. Así es como Caso 137 se mueve en un terreno frágil donde lo institucional y lo íntimo empiezan a cruzarse.

El expediente a investigar

Stéphanie (Léa Drucker) es una agente de Asuntos Internos que recibe una denuncia delicada: un joven fue herido de gravedad en las cercanías de una enorme y caótica manifestación en París. En principio, no hay pruebas claras de abuso policial. Todo parece encajar dentro de lo esperable, pero algo no cierra.

Léa Drucker es Stéphanie, agente de Asuntos Internos, e investiga junto a su equipo la actuación de una brigada durante una caótica manifestación en París (Foto: Gentileza de @miradadistribution). 

Caso 137: el límite entre verdad y sistema

A medida que avanza la investigación, la película tiene cada vez más preguntas abiertas, pero la que resuena a cada minuto es: ¿se puede llegar a la verdad cuando se investiga dentro de la misma institución? Porque no depende de cuán profesional es el equipo que debe hacerlo, sino de si van a poder mantener su ética dentro de una estructura que tiende a protegerse aunque sea sosteniendo mentiras.

El caso que ya no es un número

Cuando Stéphanie descubre que esa familia es residente de su ex barrio, en el que nació y al que va casi a diario cuando visita a sus padres, ese pequeño vínculo personal con la víctima hace que lo que era otro expediente a investigar se convierta en una historia que la atraviesa de manera particular.

Testigos de ambas partes declaran su verdad, y las pruebas comienzan a aparecer (Foto: Gentileza de @miradadistribution). 

Acierto en el tono

En esta película no hay discursos explícitos ni una bajada de línea en particular, pero sí una mirada crítica sobre cómo funcionan los mecanismos de poder.

Es que desde el primer minuto ya sabemos que no busca tomar una posición sino generar contexto: mostrar el caos, la tensión y la fragilidad de las situaciones donde todo puede desbordarse en segundos. Y parte de eso también es descubrir cómo los hombres que pueden ser aplaudidos por actos de heroísmo, en ciertas situaciones también pueden convertirse en violentos sin ningún tipo de remordimientos.

Caso 137: Stéphanie busca justicia, pero la corrupción y el poder no son fáciles de investigar (Foto: Gentileza de @miradadistribution). 

Una historia que nace de la realidad

Si bien el caso es una ficción, está basada en hechos reales. Narra lo que puede haber sucedido durante alguna de las manifestaciones del llamado Movimiento de los Chalecos Amarillos, a fines del año 2018, recordadas por los graves episodios de violencia que se sucedían en esas protestas sociales contra el presidente francés Emmanuel Macron.

Sin apoyarse en un caso específico, la historia toma elementos reconocibles de esas situaciones reales –represión, confusión, versiones cruzadas– para construir un relato que se siente cercano y verosímil.

¿Vale la pena ver Caso 137?

Mi respuesta es que sí. Te abre los ojos, propone mirar más allá de los hechos: muestra las dos caras de la misma moneda, cuestiona las versiones oficiales, pone en evidencia la crisis en la idea de justicia y expone cómo lo personal puede romper cualquier distancia profesional.

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