«¡Ayuda!», thriller psicológico en una isla desierta
Por Gabi Composto (gabi.composto@elcafediariook.com)
El tema lo planteo así, de una. ¿Qué pasaría si la carrera de una mujer fuera obstaculizada en el trabajo por el machismo y la tiranía de un jefe que no solo no está preparado para ese puesto en la dirección corporativa que heredó, sino que además la trata injustamente y la menosprecia?
¿Puede funcionar una película que a medida que van corriendo los minutos te hace acordar un poco a Misery, otro poco a Naúfrago y por qué no a La laguna azul y a La guerra de los Roses? Si, ¡Ayuda! funciona.
La pesadilla antes de la pesadilla
Rachel McAdams interpreta a Linda Liddle, quien trabaja en una consultora como ejecutiva. Una excelente profesional (y absolutamente necesaria) pero es diferente, rara, todo lo contrario a popular. Aunque es extrovertida, la torpeza y su exceso de entusiasmo incomoda más que agradar.

Dylan O’Brien es Bradley Preston, el inmaduro que hereda la consultora y llega a ese puesto de CEO tras la muerte de su padre. Muestra poco y nada de interés en mantener su legado, y eso incluye la promesa que el fallecido le había hecho a Linda, de ascenderla a Vicepresidenta de la compañía.

Llega Bradley y la realidad le pega fuerte y de frente a Linda. Carismático pero al mismo nivel de maleducado (¿y poco preparado?), sus intereses son jugar al golf y que desaparezcan de su campo visual todo lo que le molesta, por ejemplo: Linda.
Una isla desierta como terreno de batalla
Palabras más palabras menos, la cosa es que un viaje de negocios a Bangkok es la última oportunidad de Linda para demostrar lo valiosa que es, y dice presente en el aeropuerto a pesar de saber que no es bienvenida en ese avión junto a un grupito de machistas pretenciosos e infantiles, que por supuesto incluye a Bradley.
En el vuelo sale a la luz su video del casting para ingresar al reality Survivor (tomemos nota de esto), las risas y el bullying suben de volumen pero el jolgorio se interrumpe cuando ¡el avión se precipita al mar! Y esto recién empieza porque ellos dos son los único sobrevivientes.
Una isla desierta como escenario
Por un lado tenemos a una empleada subestimada e ignorada, por el otro a su nuevo jefe, un tipo canchero y despectivo. Y ambos se encuentran completamente solos, varados en una isla desierta.
Esa isla, ese escenario exótico de mar y palmeras del que no hay escapatoria, opera como un territorio sin reglas claras, sin límites y donde los roles se desdibujan poniendo en juego la nueva forma de vincularse y el poder que puede cambiar de manos en un abrir y cerrar de ojos.

Cambio de roles llevados al límite
Send Help (como es su nombre original en inglés), arranca como un inevitable choque de personalidades pero se convierte en algo mucho más complicado, una batalla psicológica donde la supervivencia es excusa para el vale todo. La jerarquía ya no existe y los roles comienzan a cambiar. A partir de esa situación forzada, la historia transforma lo que era un conflicto laboral en una experiencia que lleva todo hasta el extremo.
Y ahí es donde su director, Sam Reimi (El hombre araña del 2002, 2004 y 2007, Arrastrame al infierno, Noche alucinante, El ejército de las tinieblas, Doctor Strange en el Multiverso de la Locura de Marvel) le suma a esta mezcla de terror y comedia negra, la crítica social. Como explica Mark Swift -uno de los guionistas- si a Linda los espectadores «la van a ver como un monstruo, al menos entenderán porqué es así”».




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