Burdel y resistencia: lucha contra la violencia de género

Burdel y resistencia: lucha contra la violencia de género

Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)

Piedad, esquina Libertad es un espectáculo multidisciplinario -combina con un perfecto ensamble teatro, música y baile- que abarca un tema tan dramático como vigente, atenuada con algunas pinceladas de humor: la violencia, el mal trato y la falta de derechos de las mujeres. El Ni una menos también fue cosa del pasado, como lo recuerda esta atrapante y emocionante obra. 

La acción transcurre, a comienzos del siglo pasado, en un prostíbulo, conocidos en esa época como casas de tolerancia. Madame Justina -interpretada por María Barci, queda a cargo del local tras el fallecimiento de su marido, y lo maneja de una manera estricta, rígida y opresiva. Argumenta que lo hace para mantener rentable el negocio y para darle a sus trabajadoras sexuales la protección que no tendrían en la calle o en otros establecimientos. 

Madame Justine al frente de las prostitutas que trabajan en su burdel. Foto: El Café Diario.

En este elegante burdel las cosas no son sencillas para la severa Justina. Ser mujer, en una época donde estaban lejísimo de empoderarse, debe enfrentar prejuicios, contradicciones y deseos reprimidos. No sólo en la relación con las prostitutas de su local, sino para tratar con un codicioso y corrupto comisario, el comisario Benavídez (Matías Alarcón) y su subalterno, el violento y sádico sargento de policía, Teobaldo (Cristian Rubira).

El comisario Benavídez cobrándole a madame Justina la parte que le corresponde para permitir la actividad. Foto @inetiberio

Una italiana revolucionaria 

La llegada de la transgresora activista italiana Cayetana  (Giovanna di Vincenzo), portadora y difusora de las  ideas feministas que comenzaba a germinar en Europa, hace que las mujeres de la casa de tolerancia de madame Justine empiecen a abrir los ojos, a plantearse cuestionamientos y a tener esperanzas.

Sus palabras, sus proclamas, sus consejos influyen, en mayor o menor medida en cada una de sus nuevas compañeras: Carmen (Nelly Morelli), Minerva (Maru Echenique), Rebecca: (Bárbara Mantilla), Estrella (Agustina Justine Algañaraz), Arabella (Delfina Villalón) y Perla (Lucía Correa Vázquez).

El cupo femenino, las nueve actrices que tienen protagonismo en la conmovedora obra de teatro musical. Foto: El Café Diario.

Esas ideas de la mujer italiana también la llevan a enfrentamientos con madame Justine y con el amenazante comisario Benavídez. Con quien, Cayetana traba un mejor entendimiento, que deriva en otra historia además de la lucha de las mujeres, es con Minerva. 

Una empleada ingenua y divertida

Una pareja en formación aporta un toque tierno y humorístico. La ingenua e imprescindible empleada doméstica, Melva (Verónica Esclouset) y Rómulo Enrique (Mariano Reynaga), el empleado del almacén que abastece al prostíbulo, descubren un amor inocente. Melva es bien aconsejada por las prostitutas, quienes tienen por ella un gran aprecio.

Melva y Rómulo, la ingenua y tierna pareja que encuentra el amor. Foto:@inetiberio

Entre diálogos, acción, canciones y bailes, las chicas revelan sus pasados, sus ilusiones y sus esperanzas. Aplacar sus temores, coser sus profundas heridas, soportar los estigmas y aceptar los silencios impuestos son desafíos que todas enfrentan. Y empezarán a pensar que lugar quieren ocupar en una sociedad que les hizo creer que su voz no importaba y que no había espacio para sus deseos y derechos.

Estrella, mujer trans, sueña con convertirse en una cantante famosa. Mientras tanto ofrece su espectáculo en el prostibulo, antes de atender a los clientes. Foto:@inetiberio

Una escenografía ideal

El espacio donde se desarrolla Piedad, esquina Libertad es el ideal. El primer piso del Complejo Belgrano tiene mesas de un lado -el público puede cenar o picar y tomar algo mientras acontece el espectáculo- y enfrente está el escenario.

Pero no sólo sobre las tablas hay acción. Los balcones y las ventanas del entrepiso, las escaleras, un piano en un extremo y hasta una de las mesas son utilizadas por los protagonistas, haciendo girar la atención en todas direcciones. 

Minerva, en el escenario; Justina en el balcón. Todo el espacio es aprovechado. Foto: El Café Diario

Interacción protagonistas-público

Y para romper el hielo y que los espectadores vayan conociendo y familiarizándose con las actrices y actores, éstos se acercan, minutos antes del comienzo de la función, a cada mesa para hacer una especie de presentación y mantener un breve intercambio de palabras con el público. 

Luego, sí, se apagan las luces y arranca la actividad artística a pleno. Una obra potente y fuerte, en un prostíbulo con mujeres que empiezan a soñar con la libertad y no ser víctimas eternas de violencia, física y psicológica, y carentes de derechos. Para pensar y reflexionar sobre una cuestión que, aún con mejoras en los últimos años, continúa siendo preocupante. 

Maru Echenique, la artista que no puede estar quieta

Actriz, bailarina, coreógrafa y productora, Maru Echenique interpreta a la sensible Minerva, pero también es la ideóloga, guionista, diseñadora de vestuario y productora de Piedad, esquina Libertad. Fiel al estilo con que se autodefine en sus redes sociales: Escribo y produzco porque no aprendí a quedarme quieta.

Aún con una marcada emoción y adrenalina tras la función que inició la segunda temporada de esa obra teatral musical, brindó sus sensaciones en una entrevista con El Café Diario®.

¿Qué destacás de Piedad, esquina Libertad?

Que es una obra que tiene un mensaje, que el público viene, reflexiona, se cuestiona o reafirma lo que ya pensaba, y siento que es una obra que abarca todos los tiempos. Lamentablemente es un tema que pasó y pasa. Es una historia que transcurre en el principio del siglo XX, pero lamentablemente sigue pasando hoy y esperemos que en algún momento deje de pasar. 

Pasan los años, cambian los tiempos, pero esa violencia y desprecio contra la mujer sigue siendo una constante. 

Sí, pero con una reflexión distinta, con una voz distinta, por suerte. 

Maru Echenique personificando a Minerva, una de las mujeres que pasó una infancia dura y encontró refugio en el prostíbulo. Foto: @inetiberio

Una obra fuerte y necesaria

¿El contenido de Piedad, esquina Libertad es muy potente, muy fuerte, no?

Sí, es fuerte. Y es necesario también. Lo bueno es que se va mezclando con diferentes momentos, que relajan, momentos tristes, dramáticos, angustiantes,  pero la realidad es que sí, que es una obra necesaria.

¿Esos momentos que relajan son la pinceladas de humor que van surgiendo?

Sí, por ejemplo yo creo que la parejita de Melba y Rómulo les dan al público una cuestión de decir: bueno, puedo relajar un momento. También los cuadros musicales, ¿no? Son como momentos de respiro. Pero después, habiéndola visto grabada, yo siento que el público está en tensión mucho tiempo y que necesita y agradece esos momentos. Son total y completamente necesarios.

Protagonista, guionista, productora y vestuarista de Piedad, esquina Libertad, Maru Echenique en diálogo con El Café Diario®.

¿Cómo definirías el género de Piedad, esquina Libertad?

Tiene teatro, tiene música, que es original de Santiago Stuchetti, y tiene coreografías de Ceci Caballero. Y también quiero mencionar la puesta y la dirección general de Pablo Drigo: la  dirección vocal de Chechu Bechech; la asistencia de dirección de Lucía Andrada, que es increíble, y la fotografía y videos de Inés Tiberio.

Aprovechan cada espacio del lugar y la acción se desplaza por todas partes

Sí. Pasan cosas en el escenario, pasan cosas en  los balcones, pasan cosas en las mesas, pasan cosas en las escaleras. Todo les pasa por al lado y eso es muy loco. Y no solamente escenas lindas, también escenas fuertes y complejas pasan al lado de la gente.  

Mujeres que se cuestionan 

¿Que importancia tiene el personaje de la italiana Cayetana?

Mucha. Definitivamente, viene a invitar a las chicas a cuestionarse. A que se pregunten si realmente están eligiendo, si es esto lo que quieren, si realmente no hay otra forma. O tal vez las posibilidades que tenemos como mujeres son limitadas y nos induce a que entonces creamos que esto es lo único. 

Que, por  lo menos sepan cuestionarse y que después elijan. Porque también es eso, cada una después puede elegir. Lamentablemente es una elección condicionada por el contexto social, y por el rol de la mujer en esa época específica. Pero sí es una invitación a conocer otras posibilidades. 

¿Esta noche iniciaron la segunda temporada, no?

Sí, esta es nuestra segunda temporada. Hubo algunos cambios con relación a la primera. Hay cuadros nuevos, hay algunas escenas que se cambiaron, y se sumó Cris Rubira, que hace el  personaje de Teobaldo, que la primera temporada no estaba.  Es un elenco maravilloso, súper talentoso y súpertrabajador. 

Se nota esa complementación entre todos

Yo creo que es una obra que trata de vínculos y que los actores en sí pueden cada uno tener su momento. Porque, digámoslo todo, somos un equipo muy increíble. Adentro y afuera de escena. Porque afuera también nos sostenemos un montón. Confiamos un montón arriba y abajo del escenario, eso es súper importante.

Junio sí, julio seguramente 

¿Cuándo son las próximas funciones?

Seguimos en junio. Hoy (sábado 6), fue la primer función, y estuvimos con entradas agotadas. Vamos a estar de nuevo los sábados 13 y el 20 de junio. Y si el público nos sigue acompañando y sosteniendo, que esperemos que sí ya que sentimos que la obra lo merece, seguiremos en julio también.

Piedad, esquina Libertad

Complejo Belgrano

Av. Belgrano 2608, CABA

Sábados, 20 horas

Entradas por Passline

Puede que te hayas perdido