Argentina cayó de pie ante España, el nuevo campeón

Argentina cayó de pie ante España, el nuevo campeón

Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)

España venció a Argentina 1 a 0 por la final del Mundial 2026, disputada en Nueva Jersey, y así sumó su segunda estrella de campeón del mundo. Más allá de la derrota, Argentina no se entregó, pese al evidente mejor juego del rival y a una serie de adversidades, y su desempeño en este certamen es motivo de orgullo y reconocimiento.

En esta final entre los dos mejores equipos del mundo y del Mundial, España marcó una amplia superioridad, más allá de lo corto del resultado y de su definición en el tiempo extra. En el primer tiempo, el equipo dirigido por Luis De La Fuente, quien luego de tener a cargo a las selecciones juveniles asumió en la mayor hace cuatro años, ratificó su estilo, tomando el control del partido, y en el segundo tiempo ejerció una abrumadora superioridad.

La superioridad de España

Argentina, que venía de la inolvidable y festejada victoria ante Inglaterra. no consiguió contrarestar tácticamente a España, que volvió a imponer su presión alta, su circulación plena, su posesión vertical y agresiva, su ubicación exacta y su seguridad. De La Fuente, quien fue instructor de Lionel Scaloni en su formación como técnico, le dio identidad a una España que sabe a la perfección como jugar y lo que pretende dentro de la cancha.

Lionel Messi, quien estuvo lejos de su magia, y Lamine Yamal, que generó peligro ofensivo. El mejor del mundo jugó su último Mundial, el juvenil de España tiene mucho camino por recorrer. Foto: @afaseleccion.

Superado claramente, Argentina exhibió una de sus grandes virtudes: el corazón, la entrega, el coraje. Nunca se dio por vencida y jamás escatimó esfuerzo. Sobró personalidad, aunque el juego no fluyó; la pelota y el territorio eran patrimonio de los españoles. Hubo varias individualidades que estuvieron bastante por debajo de su nivel y el engranaje colectivo tampoco funcionó.

El mediocampo fue un sector clave, mientras los volantes argentinos se mostraron opacos, los españoles brillaron. Respaldada por Rodri -premiado como el mejor futbolista del Mundial- y Dani Olmo, España recuperaba y armaba ante la nula reacción de Argentina esa zona.

Y así, a medida que pasaban los minutos las situaciones de riesgo se iban acumulando frente al arco de Emiliano Dibu Martínez, que anduvo a los revolcones y con sus manos salvadoras se convirtió en la figura argentina, y Unai Simon -quien concedió un sòlo gol en todo el Mundial y fue elegido como el mejor arquero- no tuvo nada de trabajo.

Lesiones y expulsiones

Resistía Argentina, casi de manera heroica. Soportaba lesiones -Lisando Martínez, a los 42 minutos, y Cristian Cuti Romero, a los 24 del segundo tiempo, debieron salir reemplazados- y una expulsión: Enzo Fernández, sobre el final de los 90 minutos, por doble amonestación. Y en el tiempo extra, Nicolás Tagliafico, con una actuación sobresaliente, se quedó pese a estar lesionado para no dejar al equipo con otro jugador menos.

Enzo Fernández, marcado por Alex Baena y Fabián Ruiz. España presionó y controló. Foto: @afaseleccion.

España hizo méritos para quedarse con la victoria en los 90 minutos. Dibu Martínez con sus atajadas lo evitó. Entre sus bloqueos salvadores se destaca un ágil vuelo para tapar con un mano un amenazador tiro libre de Lamine Yamal.

Porque lo de España era un monólogo,la Selección Argentina estaba arrinconada en su sector defensivo y hacía un culto a la resistencia. Pero se veía venir el gol español, venía madurando, era cuestión de tiempo. O de que Argentina, que sabe de eso, diese el gran golpe, inesperado pero posible para un equipo habituado a las hazañas y las utopías.

El gol español que desmoronó la resistencia

Pero no hubo milagro. Apenas comenzado el segundo mini tiempo, de15 mintuos, del alargue, España concretó el gol que tanto buscó y merecía. Entre dos ingresados los hicieron posible: Nico Williams le ganó la posición a Nahuel Molina y bajó la pelota de cabeza para que Ferrán Torres, de frente y libre de marca, metiese el fuerte zurdazo que significó el 1 a 0 y le daría el titulo de campeón mundial a la mejor Selección.

Ni así se entregó Argentina. Lastimada, desbordaba, controlada, superada, arrollada futbolísticamente y disminuida física y numéricamente no se bajó de la lucha. Y en el final rozó el milagro: en su único tiro al arco del partido Giuliano Simeone, tras un centro de Lionel Messi -esta vez lejos de imponer su enorme calidad y desequilibrio-, remató por encima del travesaño, desde una posición favorable.

Ser subcampeón también vale

En un país hecho pelota -social, económica, laboral, moral e institucionalmente-, una pelota de fútbol impulso alegría e ilusión para millones de argentinos. Es cierto que lo que sucede dentro de un rectángulo de césped no resuelve los problemas nacionales, pero es una gran válvula de escape para esa alegría tan restringida.

Este plantel de futbolistas y su cuerpo técnico lograron repetir ese contagio masivo que venía con el respaldo de Qatar 2022, las dos Copa América y la Finalissima. En Estados Unidos, México y Canadá no se logró el objetivo buscado, un nuevo título mundial, pero no se quebró el orgullo y la identificación del equipo con la gente. Y hubo un plus: esa celebrada victoria ante Inglaterra en semifinales.

Dicen que la historia la escriben los que ganan. Y ganó España, con total e indiscutido merecimiento. Pero, ¿Argentina perdió en este Mundial? Estadísticamente sí, cayó en la final. Sin embargo, ser segundo entre 48 equipos, y tras un camino que iniciaron, en eliminatorias, 206 selecciones, también vale.

Un subcampeonato mundial, el cuarto de Argentina (1930, 1990, 2014 y ahora 2026), es meritorio, más allá que queda la espina por la que podría haber sido otra estrella (junto a las de 1978, 1986 y 2022).

Mientras España recibía la Copa y las medallas, los jugadores de Argentina quedaron de frente a los hinchas en señal de agradecimiento. Foto: Captura de TV.

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