Sicilia, la encantadora isla italiana con estilo e identidad propios

Sicilia, la encantadora isla italiana con estilo e identidad propios

Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)

«Io sono siciliano», afirman con indisimulado orgullo los habitantes de Sicilia, región de Italia enclavada en medio del Mar Mediterráneo sobre una superficie de 25 833 km y una población que supera los 5 millones. Motivos para enorgullecerse le sobran a los sicilianos y su fuerte sentido de pertenencia: su territorio combina altas e interesantes dosis de historia, naturaleza y cultura.

Esos atributos la convirtieron en los últimos años en uno de los destinos turísticos más buscados de un país como Italia, pleno de centros atractivos a lo largo de toda su geografía continental. Por que Sicilia tiene su encanto y argumentos válidos para pararse a la par de los principales sitios italianos de interés y seducción gracias a construcciones antiguas e históricas, agrestes montañas en el centro y hermosas playas en las costas.

Mapa de Sicilia, la isla más grande y poblada del Mediterráneo.

Una amplia variedad de conquistadores

Sicilia, poblada originalmente por los sículos y los sicanos, fue dominada, conquistada y poblada por los griegos, romanos, cartagineses, bizantinos, árabes, normandos, germanos, franceses y españoles. Todos dejaron sus sellos y legados de sus culturas. Una batalla ganada por Giusseppe Garibaldi desembocó en Sicilia, uniéndose al Reino de Italia en 1861.

La isla fue escenario de la Segunda Guerra Mundial, con duros combates entre fascistas y aliados, que se hicieron cargo del territorio en 1943. Cuando Italia se transformó en República en 1946, Sicilia se incorporó como una región con un estatuto de autonomía especial.

Palermo, una capital con historia

Palermo, con un población de 650000 habitantes, es la capital de Sicilia y su ciudad principal. Historia, cultura, arquitectura y arte ofrecen una alta gama de alternativas. Como la Fontana della Vergogna (Fuente de la vergüenza), ubicada en plena zona céntrica. El origen de su nombre tiene dos versiones: las figuras desnudas, hombres, mujeres y personajes mitológicos en mármol de carrara, que la adornan en su interior, y, por otro lado, se menciona una historia de corrupción gubernamental (tema repetido en todas las épocas y naciones).

La Fontana della Vergogna, obra del artista Francesco Camilliani, ubicada en Plaza Pretoria, en el centro de Palermo.

La fuente adornaba los jardines de la mansión particular de un miembro de la nobleza española. Ante un apremio económico el salvataje llegó con la venta de la fuente al municipio de Palermo, que tenía en ese entonces, año 1573, a García de Toledo Osorio, hermano del vendedor. Registros de la época dicen que el precio pagado fue excesivo y que además algunas piezas nunca llegaron a destino.

Los amantes de la lírica se pueden deleitar con el Teatro Massimo, construido a finales del siglo XIX en estilo neoclásico y con impactantes obras pictóricas en su interior. Es la mayor sala de ópera de Italia y tras un período de inactividad reanudó sus funciones en 1997.

El teatro Massimo, en la plaza Giusseppe Verdi. En su escalera de ingreso se filmó una escena de la película El Padrino III.

La catedral, las iglesias, los museos y la esquina de las cuatro estaciones son otros puntos imprescindibles en el recorrido por Palermo. Y también sus mercados, Del Capo y Ballaró, al aire libre, donde se pueden probar los platos típicos sicilianos y comprar todo tipo de comestibles.

La cuna de la mafia

Otro tema que se relaciona con Sicilia y especificamente con Palermo es la mafia. Allí surgió La Cosa Nostra, a principios del siglo XIX, y también ocurrieron muchos años después dos terribles atentados que acabaron con las vidas de dos jueces que combatían con firmeza a esta organización delictiva.

Giovanni Falcone murió al explotar una bomba mientras se trasladaba al aeropuerto de Palermo, el 23 de mayo de 1992. En el mismo atentado murieron su esposa, la jueza Francesca Morvillo,y tres custodios.

El 19 de julio de 1992, otro coche bomba, colocada por los mismos asesinos, acabó con la vida del juez Paolo Borsellino en una calle de Palermo cercana a la casa de su madre.

Los rostros de ambos y las de otras personalidades que enfrentaron y desafiaron a la mafia están plasmados en una cuadra de murales que les rinde homenaje y son parte de la campaña No mafia. Esa misma denominación lleva un museo ubicado en el centro de Palermo.

Paolo Borsellino, juez asesinado por mafia, en uno de los murales pintados en Palermo, junto a su agenda, de tapa roja, con datos importantes y que nunca apareció. El aeropuerto de la ciudad fue bautizado con su nombre y el de Giovanni Falcone.

Catania, otra ciudad encantadora de Sicilia

Catania es la segunda ciudad en importancia, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y también conserva una rica historia. Su pasado soportó invasiones, guerras, terremotos y erupciones volcánicas del vecino volcán Etna. Y siempre tuvo la fortaleza de renacer y resurgir.

La Piazza del Duomo es muestra de su ruidosa actividad y sus construcciones combinan el blanco de las piedras de cal y el negro de las piedras volcánicas. Resaltan la Catedral de Santa Agueda, en honor a una virgen, santa y mártir, y la fuente de El elefante que luce en el centro de la plaza y es el símbolo de la resilencia y la protección de la ciudad.

Catedral de Santa Agueda, honra a una joven católica nacida y muerta en Catania, durante la era del Imperio Romano.

Caminando por la via Etnea, o desviándose unos pocos metros, se admiran construcciones añejas relacionadas con la religión y la educación como la Universidad, el monasterio Benedectino San Nicolás, las iglesias de San Francisco, San Benedetto San Giuliano y San Camilo.

El mercado, La Pescheria, muestra una variedad de peces recién salidos del mar, que pueden comprarse crudos o desgustar en locales gastrónomicos. Los fuertes gritos de los vendedores ofreciendo su mercadería son un espectáculo aparte.

El compositor Vincenzo Bellini, creador entre otras obras de la célebre ópera Norma, fue una de las personalidades destacadas de Catania. Y en su ciudad natal tiene una escultura con su figura, de 15 metros de altura, inaugurada en 1882 en la Piazza Stesicoro.

El Etna y su humo eterno

Muy próximo a Catania, levantando la vista se ve el volcán Etna, siempre activo. Sus 3400 metros de altura lo hacen visible,y acrecentan su imponente majestuosidad, sobre todo en estos días, por el humo rojo o negro que emana su cráter.

Humo surgiendo del cráter del imponente volcán Etna. El presente lo tiene en actividad, aunque no implicaría un peligro serio. Foto:www.italia.it.

Ese humo que brinda un impacto visual llamativo no es, por el momento, una amenaza seria. La última vez que se produjo un terremeto, que desvastó varias ciudades, ocurrió en 1693. Luego, incluido en años recientes, hubo erupciones de gases, humo y lava pero sin graves consecuencias.

Sí, la actual erupción ha obligado a cerrar el aeropuerto de Catania y suspender todos los vuelos, debido a la escasa visibilidad aérea debido a la humareda que es arrojada desde la boca del volcán.

Más kilómetros para recorrer en Sicilia

Toda la isla tiene sus puntos de interés. Mesina, situada entre Palermo y Catania, también reflotó de sus cenizas, tras las destrucciones causadas por un terremoto y por desvastadores bombardeos en la Segunda Guerra Mundial. Se levantó y volvió a florecer. Su Catedral, levantada en el siglo XII, tiene un campanario de 60 metros, con el reloj astronómico mecánico más grande y complejo del mundo, con figuras animadas de santos y animales que adquieren movimiento todos los mediodías desatando un espectáculo atractivo.

La Catedral de Mesina. Su hermosa arquitectura y su sentido religioso se engalanan con las figuras de la torre que adquieren movimiento al mediodía convocando a turistas y lugareños.

Taormina es un pueblo encantador ubicado sobre una montaña. Sus calles irregulares, sus edificaciones medievales, sus balcones con vista al mar, sus acantilados y su Teatro Antico le otorgan una atmósfera oficial. Y a un paso, las playas Giardini Naxos e Isola Bella tientan con sus arenas blancas y sus aguas limpias y cálidas.

Siracusa tuvo su momento de esplendor en la época que fue ocupada por los griegos. Conserva un parque arqueológico de esos años. En la isla de Ortigia, hay otras ruinas entre sus cautivantes calles medievales, sus construcciones barrocas, su playa y sus vistas.

La iglesia de San Filippo Apostolo presenta la imagen tradicional del catolicismo, con belleza artística y el sentido respeto religioso, pero por debajo existe un complejo subterráneo, el Hipogeo de San Filippo, excavado en roca con galerías en forma de laberinto, una cripta y una cisterna. Además se usó como refugio en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Templo de Apolo, ruinas griegas ubicadas en la Piazza Pancalli, en Siracusa, entrando a la isla de Ortigia. Fue construido en el siglo VI a.C.

También Agrigento conserva antiguos templos y edificaciones griegas. El Valle de los Templos es uno de los mejores conservados del mundo, superando inclusive a varios erigidos en la propia Grecia.

El Valle de los Templos, impresionante parque arqueológico  conserva el patrimonio monumental de una de las colonias griegas más importantes del Mediterráneo, y es Patrimonio Mundial de la Unesco. Foto: www.visitsicily.info.

Más playas fascinantes se encuentran en Cefalú y Noto, con extensiones y paisajes distintivos. Ragusa no tiene playas pero sí una rica historia y un recorrido que combina una parte moderna y otra barroca en Ibla, con calles y edificios que incitan a dejarse llevar. La Catedral de San Juan Bautista y el Museo Arqueológico Regional son dos imperdibles.

La parte turística se complementa con la calidez, la expresividad y el carácter de los sicilianos. Y con su cultura culinaria, la exquisitez y variedad de sus platos típicos son una tentación sabrosa constante.

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