Descubriendo la belleza de Curazao, un paraíso en el Caribe

Descubriendo la belleza de Curazao, un paraíso en el Caribe

Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)

Bien arriba de América del Sur, a 50 kilómetros de distancia de Venezuela, se localiza una isla, de apenas 444 Km2 y 150.000 habitantes, y de enormes bellezas naturales. Es Curazao, país autónomo y constituyente del Reino de Países Bajos, con la belleza impactante del Caribe a pleno y centro de atracción turística, y que empieza a ser disfrutado por viajeros argentinos. 

La puesta del sol en Mambo Beach. Imperdible.

Mar y palmeras aportan el toque distintivo a sus paradisíacas playas, diseminadas, en una cantidad superior a las tres decenas, por toda la isla. Desde la zona cercana al centro, con Mambo Beach, combinando la belleza natural con varios locales gastronómicos, de diversión y de compras, como referente y saliendo hasta los sectores más distantes que requieren entre 40 y 50 minutos de viaje en automóvil. 

Otra imagen de Mambo Beach, una playa con mucha onda y comodidades.

Más playas tentadoras

Cada una de esas playas más distantes –Kalki, Kenepa, Porto Mari, Jan Thiel y Cas Abao son las principales– tiene su peculiaridad distintiva en este paraíso caribeño. Y tienen una coincidencia: todas son espectaculares, con su mar turquesa y celeste, sus aguas transparentes y los peces, de todos los colores y tamaños, nadando entre las piernas de los turistas, y la arena fina y blanca.

Cas Abao, una de las playas turísticas alejadas del centro de Curazao.

La mansedumbre es reiterada en estas playas: no hay oleaje fuerte y parecen piletas por la calma de sus aguas. El único inconveniente es la cantidad de piedras, aunque con la salvedad de que son redondas y no puntiagudas.

Kenepa, otra de las playas maravillosas que ofrece la naturaleza curazoleña.

Las palmeras y la vegetación le dan el entorno ideal, al girar la vista desde el mar hacia el otro lado. Los pintorescos bares de playa, con abundancia de picadas clásicas y todo tipo de bebidas, se corresponden y se amalgaman con el paisaje. Las temperaturas acompañan todo el año, oscilando, según la estación, entre los 35º y los 20º. 

En Kalki, arriba de la playa se encuentra una moderna pileta, con bares y pequeños quinchos, ofreciendo una vista panorámica espectacular.

El buceo, favorecido por las comentadas transparencia del agua y variedad de fauna ictícola, es una actividad recurrente y muy valorada por los especialistas y también para quienes se animan a sumergirse con snorkel y maravillarse con el fondo marino y sus seres vivos. 

Curazao y sus cuatro lenguas

Poblada por el pueblo originario arahuaco, colonizada por España, luego por Holanda y soportando las infaltables invasiones inglesas, Curazao sumó a su fisonomía no sólo costumbres y culturas de cada uno de sus habitantes sino también sus idiomas. En la isla caribeña se habla fluidamente papiamento (la lengua original), español, neerlandés e inglés, y la comunicación puede hacerse en cualquiera de estas cuatro lenguas. 

Esa fusión de nacionalidades y razas está reflejada en su menú, salpicado de varios tipos de combinaciones y sabores. Carne vacuna, de cerdo o de cabra, pescados y mariscos, frutas tropicales, verduras y polenta de maíz son parte de la alimentación diaria. El plato típico es el keshi yena, un queso relleno de carne.

El puente Reina Emma, iluminado en una noche curazoleña. Para permitir el paso de buques y cruceros se mueve hacia un costado.

Y la bebida alcohólica que es marca registrada es el licor Curazao, de fabricación local, elaborado con cáscaras secas de naranjas y con varios sabores, una combinación entre dulce y amargo, aunque la más representativa y difundida es la color azul, tonalidad lograda con colorantes.

La cordialidad y gentileza de los curazaleños y la gran seguridad –la delincuencia es prácticamente inexistente– son otro incentivo para el turista que visita este país, que logró su autonomía el 10 de octubre de 2010, dejando de ser parte de las Antillas Holandesas. Tiene gobierno propio, sin embargo la política exterior y la defensa continúan bajo el mando de Países Bajos. 

Turpiales venezolanos, un ave que se encuentra en abundancia en las playas de Curazao, junto a otros plumíferos y a iguanas y tortugas marinas.

Una capital colorida y patrimonio de la humanidad

Willemstad, la capital de Curazao, conserva la arquitectura colonial, al igual que sus empedradas calles céntricas. Declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, la paleta de colores fuertes le da su impronta a sus edificaciones, que no superan los dos o tres pisos. 

Las coloridas edificaciones en el centro de Willemstad, la capital de Curazao

El canal Bahía de Santa Ana divide los dos barrios céntricos, Punda y Otrabanda, y se lo puede cruzar por un puente giratorio –que se desplaza para darle paso a los barcos de gran porte que surcan esas aguas– llamado Reina Emma (en homenaje a la esposa del Rey Guillermo, a quien sucedió entre 1890 y 1898, en los Países Bajos) o con una embarcación gratuita.

Una vista nocturna del centro de la capital de Curazao, y sus pintorescas construcciones.

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