«Vidé/la muerte móvil», un grotesco sobre un pasado duro
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
Jorge Rafael Videla fue la cara más representativa de la última dictadura argentina, por su gestión ocupando la presidencia, entre 1976 y 1981. El militar nacido en Mercedes, en 1925, y fallecido en Marcos Paz, en 2013, durante su encierro por una alta cantidad de crímenes de lesa humanidad, es el motivo de la obra de teatro Vidé/la muerte móvil. Un grotesco que repasa la vida del dictador y su preparación final buscando una digna y buena muerte.
El reconocido periodista, escritor y dramaturgo Vicente Muleiro es el autor de esta representación que tiene como protagonistas, y también directores, a Carlos March y Carlos Vignola. Abundan los guiños, las metáforas, las ironías y la tragicomedia a lo largo de toda la función.
Tanto Vignola, moviéndose, hablando, gesticulando y entonando como el dictador, y March, como Biondi, un bufón multifacético representando diversos personajes, le aportan un sello propio y distintivo a la obra. Y la complementación funciona de manera sincronizada.

Retrato del pasado
El genocida hace un repaso de su vida, desde su infancia en el campo en Mercedes, pasando por su formación como militar, sus ascensos, su obediencia estricta a los requerimientos, su llegada al poder y su lucha contra la subversión, aún cometiendo excesos, y a los enemigos del régimen. Los principios y los discursos tan fútiles como perversos que sustentaron su gobierno y sus ideales quedan expuestos, con algunas pinceladas de humor y absurdo. Los aportes del bufón son el complemento ideal para la trama.
Además de las performances, interpretativas y con amplio despliegue físico de March y Vignola, hay referencias y culpas hacia parte de algunos sectores que acompañaron a Videla durante el proceso militar: el eclesiástico, el empresarial, la prensa y figuras del espectáculo.
Una puesta en escena acorde
La escenografía, a cargo de Guillermo Bechthold, es otro punto destacado de Vidé/la muerte móvil. Una construcción funcional y simbólica que, girando, ofrece un espejo, un sótano, un placard, un Ford Falcon (ícono clásico de la represión), de acuerdo al desarrollo de la acción. Una ingeniosa y efectiva forma de aprovechar un escenario sin grandes espacios.

En el mes que se cumple el 50 aniversario del último golpe de estado en la República Argentina, esta reposición de Vidé/la muerte móvil, con la producción general de la Fundación Liberarte, no solamente es un repaso a un pasado doloroso sino que es un llamado de atención sobre el presente.
El punto de vista del dramaturgo
Finalizada la primera de las ocho funciones de esta nueva temporada, en La Carpintería Teatro, Vicente Muleiro brindó a El Café Diario® sus sensaciones sobre su creación.
Una obra fuerte y que recrea un momento duro de nuestro país, ¿no?
Sí, yo creo que nos deja un poco exhaustos a todos. Porque pasar por toda esta historia es algo fuerte, se siente. Además, justo cae en una época donde hay cosas que parecen repetirse. Yo creí que iba a ser una especie de recordación e ilustración para las nuevas generaciones. Se sabe que ahora estamos viviendo un clima que tiene muchos puntos de contacto con éste. Y eso impresiona un poco.
¿Cómo se fue construyendo Vidé/la muerte móvil?
Es un derivado de haber escrito, junto a María Seoane, el libro El dictador. Me quedó muchísimo material que no era histórico, que era un material de su vida, de cómo se compone este dictador extraño. Está claro que no es un dictador sensual como los de los escritores del boom latinoamericano. Es un contrito, un pietista y que sin embargo se pone al frente de un genocidio. Así que el origen fue haber hecho ese trabajo periodístico en El dictador, y que me quedaran esas cosas que tienen que ver con su personalidad y con la formación institucional.
De todos modos, es muy diferente ese libro a la obra teatral.
Ah, no, por supuesto. El dictador es un ensayo que recaba datos y secuencias históricas. Esta obra tiene más que ver con la persona y con el juego que esa persona establece con el poder y con la sociedad. Así que es otro caso.
Ambos actores encajan a la perfección, por la forma en que transmiten la historia. ¿Cómo fue la elección y las recomendaciones?
A los actores los eligió primero Norman Briski en una ocasión anterior. Alguno fue variando, pero bueno, están muy bien. Encontramos dos actores militantes, digamos que, más que ensayar, militaron. Hacen una gran composición.
¿Por qué en el título de la obra no se usa el nombre corrido: Vidé/la y no Videla?
Por un juego con la muerte, digamos. Para integrar a esa característica fundamental de su personalidad y de su vida, que es la muerte.
¿Con qué argumento convocarías al púbico que aún no vio la obra?
La gente tiene que venir a verla para recordar que no es solo lo que pasó, sino lo que nos sigue pasando en la actualidad. Pienso que eso es importante. Y creo, además, que La Carpintería es un lugar histórico, político, que tiene toda una historia en el teatro argentino.
Vidé/la muerte móvil
Jean Jaurés 858, CABA
Sábados de marzo y abril, 20 horas
Entradas en la sala o por Alternativa Teatral





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