«Splatter rojo sangre»: reírse de la tragedia
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
«Nada más divertido que la desgracia», la famosa frase del dramaturgo y poeta irlandés Samuel Beckett (1906-1989) en Final de partida, se adapta a la perfección a Splatter rojo sangre, obra teatral que acaba de iniciar su segunda temporada. Inclusive esta máxima es utilizada como parte de la presentación de esta tragicomedia nacional.
En reuniones clandestinas, un grupo de autoayuda, integrado por asesinos seriales, expone sus experiencias y busca justificar sus crimenes. La mayoría de esas muertes y reguero de sangre no tienen sentido, pero cada uno de los seis protagonistas, se lo encuentran.
Un regreso al grupo
El retorno de Julia (Natalia Peyn), una ex integrante que ya había recibido el alta, porque sufrió una crisis por enterarse que aún quedan vivo dos miembros de su familia, a quienes fue eliminando uno por uno, enciende los conflictos internos del líder del grupo y destapa secretos y mentiras que afloran.

Gabriel (Diego Albornoz), fundador y coordinador de este particular grupo de autoayuda, también tiene su historial de asesinatos y se sale rapidamente de su eje. Esa pérdida del control va originando nuevos conflictos, mientras cada paciente va relatando sus sangrientas experiencias.
Más asesinos seriales
Maya (Glenda Aramburu), una sensual mujer cuyos maridos, mayores y millonarios, van muriendo sugestivamente; Sofía (Lina Otamendi), una nena con poderes sensoriales utilizados para matar a quienes la hostigan; Ana (Lorena Reisis), bioquímica que utiliza sus conocimientos para eliminar pacientes, y Gabriel (Horacio Mozzon), un conductor con predisposición a atropellar peatones y con facilidad para olvidarse de las palabras, son los otros integrantes de este grupo tan especial.
Ante la tragedia, risas
Esa naturalización de la violencia y la brutalidad tiene una rápida coordinación con el humor y así lo truculento se torna gracioso. Y así la comedia negra, guionada por Daniel Dalmaroni y dirigida por Alex Quartino, a pesar de los balazos, cuchillazos, sangre y relatos trágicos se dispara hacía el lado del humor y las risas.
La versatilidad y flexibilidad de los dos actores y las cuatro actrices le otorgan a Splatter rojo sangre un ritmo continuo y atrapante. Y la presencia de una violinista (María Pilar Mareco) como un personaje invisible que se mueve en medio de la acción le suma música en vivo para apoyar la producción.
Una nena terrible
Lina Otamendi, con actuaciones teatrales anteriores en El Viejo Criado, Las buenas muertes o paupérrimo desenlace mortal de las lituanas y Velocirraptus, interpreta a Sofía. Su baja estatura la hacen pasar como esa niña inquieta, hiperactiva y terrible.
¿Cómo fue combinar tragedia y violencia con tanto humor?
La obra tiene mucho de comedia, pero en realidad lo que pasa es terrible. Entonces le ponemos comedia también a lo terrible, a lo dramático. Tiene comedia y drama también.

Es un grupo de autoayuda poco convencional, ¿no?
Sí. Es un grupo de autoayuda, no precisamente de alcohólicos anónimos. No quiero espoilear, digo que es un grupo de autoayuda para gente que tiene unos problemitas muy graves.
¿Qué podés decir de tu personaje?
Bueno, a mí personalmente me divierte mucho. Es una chica que tiene ciertos problemas y unos poderes interesantes. A mi me divierte mucho hacer este papel. Sofía tiene una edad indeterminada, que no es la mía real, ja, ja. Ha sido bulineada y maltratada en su infancia. Entonces esos resabios vienen un poquito más grandes y tienen sus consecuencias para ella y para mucha gente más que tiene contacto con ella.
Y Sofía se toma revancha de quienes la maltrataron.
Así es. Sofía se toma revancha.
Splatter rojo sangre
Luis Viale 108, CABA
Sábados de mayo, 22.30 horas
Entradas por Alternativa Teatral






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