«Las catadoras del Führer»: morir en cada bocado

«Las catadoras del Führer»: morir en cada bocado

Por Luján Gassmann (lujan.gassman@elcafediariook.com)

Edición: Carla Scardino (carla.scardino@elcafediariook.com)

Otoño de 1943. Una mesa servida, el silencio sepulcral de un bosque en la frontera oriental y el terror masticado en cada bocado. Silvio Soldini estrena en Argentina Le assaggiatrici (Las catadoras del Führer), un crudo retrato sobre las mujeres obligadas a ser el escudo gastronómico del caudillo alemán.

¿Qué sabor tiene la muerte cuando se disfraza de banquete?

Para Rosa, una joven berlinesa que huye de las bombas para caer en las fauces de la «Guarida del lobo», el sabor es el del miedo metálico. Inspirada en la estremecedora vida de Margot Wölk, la película de Silvio Soldini nos sumerge en uno de los rincones más íntimos y menos explorados de la Segunda Guerra Mundial: el de las catadoras de Adolf Hitler.

La premisa es tan simple como perversa. Obsesionado con la idea de ser envenenado, el dictador obliga a un grupo de mujeres a probar cada plato destinado a su mesa. Dos veces al día, en el almuerzo y la cena, Rosa y sus compañeras se sientan frente a manjares que para el resto de Alemania son un lujo inexistente, pero que para ellas representan una potencial sentencia de muerte. Tras ingerir el alimento, el ritual se completa con una hora de espera agónica: si ninguna cae fulminada, el Führer puede comer tranquilo.

Rosa y sus compañeras enfrentan, dos veces al día, la posibilidad de una última comida (Foto gentileza @cdifilmsarg).

La guerra puertas adentro

Aunque el género bélico suele poblarse de trincheras y explosiones, Soldini elige el encierro. Para el director, el foco no está en el mapa de la guerra, sino en el mapa de las emociones de estas mujeres. «La guerra está afuera», explica Soldini sobre su visión estética, «pero yo quería quedarme con las mujeres».

Ese «quedarse» implica observar cómo, entre la sospecha y el hambre, florecen alianzas, rivalidades y secretos. Rosa, una extranjera en el mundo rural, debe navegar no solo el pavor a la comida, sino la necesidad de ser aceptada por un grupo que la mira con desconfianza. El giro dramático llega cuando un vínculo inesperado con un oficial de las SS la coloca frente a un espejo de culpa y ambivalencia moral que atraviesa toda la película.

La guerra transcurre afuera y también adentro de los cuarteles de Adolf Hitler (Foto gentileza @cdifilmsarg).

La búsqueda de la verdad visual

Para Soldini, este proyecto fue un impulso visceral. A pesar de ser una producción con base italiana, el director tomó la decisión radical de filmar íntegramente en alemán para preservar la autenticidad del relato. «Para transformar una novela en imágenes tiene que ocurrirme algo más que admiración. Debo sentir que una parte sensible de mí encuentra hogar en esa historia», confiesa el cineasta, quien debuta en el cine de época con un rigor visual asombroso.

La película es un deleite técnico que huye de lo preciosista para abrazar lo opresivo. Inspirada en la paleta de colores de las antiguas películas Agfa, la fotografía está dominada por grises y azules fríos que dialogan con los uniformes militares y la humedad del bosque. Cada plano busca la «verdad» histórica, basándose en archivos fotográficos de los años 40 para reconstruir ese microcosmos que va de la sala de degustación al dormitorio compartido.

En Las catadoras del Führer, negarse a probar los alimentos no es una opción para las mujeres elegidas (Foto gentileza @cdifilmsarg).

Un elenco que sostiene el suspenso

El peso emocional recae en un elenco sólido encabezado por Elisa Schlott, quien logra transmitir esa fragilidad resistente de Rosa. La acompañan Max Riemelt y un grupo de actrices como Alma Hasun, Emma Falck, entre otras, que logran darle identidad propia a cada una de las «invitadas» forzosas de Hitler.

Elisa Schlott da vida a una atribulada y frágil pero resistente Rosa (Foto gentileza @cdifilmsarg).

Le assaggiatrici no es solo una película sobre el nazismo; es una exploración sobre el instinto de supervivencia y la capacidad humana de buscar amor y conexión incluso cuando el próximo bocado puede ser el último. Una obra necesaria que nos recuerda que, en la guerra, las mesas también fueron campos de batalla.

FICHA TÉCNICA

Título: Le assaggiatrici (2024)

Dirección: Silvio Soldini

Duración: 123 min.

Elenco: Elisa Schlott, Max Riemelt, Alma Hasun.

País: Italia-Bélgica-Suiza.

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