«Shambhala»: el regreso de Katja Alemann

«Shambhala»: el regreso de Katja Alemann

Por Luján Gassmann (lujan.gassman@elcafediariook.com)

Edición: Carla Scardino (carla.scardino@elcafediariook.com)

Hay artistas que llevan el pulso de una ciudad en el cuerpo y Katja Alemann es, sin dudas, una de ellas. Su presencia en un escenario nunca es neutral. Tras dos años de una gira intensa y necesaria por los caminos del país, el regreso de esta creadora a la Ciudad de Buenos Aires se siente como un reencuentro vital. No vuelve para la nostalgia; vuelve porque el presente, quema. Vuelve porque en estos tiempos de pantallas frías y lazos rotos, mirarse a los ojos en una sala oscura es una urgencia compartida.

Los sábados de junio son el escenario de este reencuentro. En el corazón de Villa Crespo, la cartelera enciende sus luces para recibir a SHAMBHALA. La revolución de la felicidad, un proyecto íntimo, visceral y de autoría absoluta de Alemann. A través de cinco actos que entrelazan monólogos satíricos, escenificaciones y canciones, la obra se transforma en un mapa interactivo para desarmar la mente, el dinero, el amor, el mercado y nuestro roto vínculo con el ambiente.

Katja Alemann regresa a los escenarios porteños con SHAMBHALA. La revolución de la felicidad (Foto: del Ig @katjaalemann).

La búsqueda de un paraíso interior

En una charla íntima con El Café Diario®, la polifacética artista expone la trastienda de su show en Poncho Teatro. Un manifiesto divertido y festivo que invita a bailar, reflexionar y celebrar el acto vivo de existir.

En SHAMBHALA hablás de buscar el paraíso interior. Si la obra tuviera una puerta física hoy, ¿qué cartel le pondrías para que la gente se anime a tocar? ¿Y qué llave habría que tener para abrirla?

La letra de la obra la escribí en 2023, pensando justamente en el gozo de la existencia del que hablan las religiones de diversas maneras y que se resume, fundamentalmente, en la práctica de la meditación. Si tuviera que colgarle un cartel en la puerta, diría, sin dudarlo: «Yo mismo». Nosotros somos nuestro propio y único refugio. Y respecto a la llave, la que hay que tener para abrir esa puerta, es la clave misma de la existencia entera: la respiración.

Katja Alemann conversando amablemente con El Café Diario® luego de la función en el Poncho Teatro (Foto: foto @mlujancoach).

Esta puesta se presenta como una «revolución de la felicidad». En un mundo hiperconectado donde todos corremos todo el tiempo, ¿cómo te entrenás para hacer reír sin apuro y, a la vez, bajar línea sobre la actualidad política?

Creo que en SHAMBHALA la felicidad está en comulgar de forma directa con el acto vivo. Se trata de dejar que lo que voy contando, cantando y bailando sobre el escenario se convierta en el hilo conductor de tu mente, logrando que el espectador concentre toda su energía en ese preciso momento de comunión. En el monólogo político en particular, y en el ambiental también –porque el ambiente es política pura–, voy agregando referencias directas de actualidad en cada función. En este país pasan cosas todos los días y el teatro tiene que hacerse cargo de eso.

Una obra que conecta con lo personal y lo íntimo

Claramente esta propuesta no es para mirar de lejos. Si una persona sale de la sala y solo pudiera llevarse una frase para aplicar a su vida, ¿cuál te gustaría que fuera?

Cada uno se lleva de la sala lo que más le resuena internamente. Es un proceso muy personal. Lo que a mí me hace verdaderamente feliz es trabajar sobre la consciencia, que considero que es hoy el gran campo de batalla global. Y hacerlo desde un lugar con gracia, con humor y con cariño, que para mí es fundamental.

Shambhala y una propuesta divertida y, por sobre todas las cosas, con una conexión real con el público (Foto: Prensa de la obra).

Si apagamos las luces y cerramos el telón, pensando en Katja de forma más íntima, ¿cuál es tu «Shambhala» personal hoy? Ese espacio o momento donde decís «acá soy feliz de verdad».

Yo soy feliz con el viaje de la vida en sí mismo. Aunque a veces me asalte la angustia o me entristezca por las cosas que pasan, entiendo que todo es parte, que es un paisaje más del camino. Disfruto muchísimo de cantar, de bailar, de pasar tiempo en la naturaleza, de comer rico y, sobre todo, de sentarme a charlar con amigos y amigas inteligentes, cómplices y queridos.

Shambhala: un bastión de resistencia cultural

Para cerrar, ¿por qué el público tiene que ir a ver el espectáculo? ¿Qué representa esta experiencia hoy?

Creo firmemente que el teatro y los conciertos, es decir, todos los espacios de reunión colectiva, son el gran bastión de resistencia artística hoy en día, en un momento donde la cultura es atacada y desfinanciada en todas sus formas. SHAMBHALA es un viaje por la consciencia. Es una propuesta divertida, festiva, con muchísimo color y, por sobre todas las cosas, con una conexión muy real con la gente que viene a la sala.

SHAMBHALA

Sábados 6, 13 y 20 de junio, 21 hs.

Poncho Teatro

Av. Leopoldo Marechal 1219, CABA.

Entradas: Desde $20.000, a través de la plataforma Argentickets

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