«El arquero inocente»: fuga a la libertad en el Mundial 78
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
La película El arquero inocente se basa en la historia de Claudio Tamburrini, futbolista secuestrado por la dictadura militar y que logró fugarse del centro clandestino Mansión Seré. Pero este documental no se queda sólo en este caso, sino que ofrece una perfecta muestra del entorno: la disputa del campeonato mundial de fútbol disputado en Argentina en 1978.
Mientras el máximo torneo futbolístico acaparaba la atención de una gran mayoría, otro sector de la población sufría persecuciones y detenciones ilegales. Ese contraste entre la alegría por los éxitos de la Selección Argentina y el dolor y la angustia de los desaparecidos y sus familias, con el reflejo del caso de Tamburrini, queda bien expuesto en El arquero inocente. El deporte, la política y la supervivencia sellados en un momento complejo de la historia y la memoria argentina.
Con entrevistas exclusivas y otras rescatadas del archivo, los principales protagonistas aportan sus testimonios. El arquero inocente reconstruye el contexto político y social que rodeó al Mundial disputado en Argentina en 1978.
Los ejes narrativos que guían el movimiento del documental son el vínculo entre el poder político y la organización del torneo; la historia personal de Claudio Tamburrini, y la goleada de Argentina a Perú que despertó muchas polémicas y dudas.
Del arco al encierro
Claudio Tamburrini recuerda su dramática situación. En noviembre de 1977, el entonces arquero de Almagro, estudiante universitario y militante de la Federación Juvenil Comunista, fue apresado y llevado al centro clandestino Mansión Seré. En marzo de 1978 consiguió fugarse, junto a tres compañeros, y tras un año escondiéndose en domicilios de parientes y amigos, decidió exiliarse en Suecia.

En el país europeo, donde sigue radicado, se casó, tuvo hijos, jugó un breve lapso al fútbol y se recibió en la Universidad de Filosofía. Su historia personal está refractada en varios libros –uno de ellos es de su autoría: Pase libre–, películas, obras de teatro y entrevistas.
Los testimonios de El arquero inocente
Obviamente, Tamburrini es el principal entrevistado en el documental. También hay testimonios, exclusivos y de archivo, de César Menotti, Daniel Passarella, Ricardo La Volpe, Omar Larrosa, DT y futbolistas de la Selección campeona del mundo; del presidente de facto Jorge Videla, de los jugadores peruanos Ramón Quiroga, José Velázquez, Héctor Chumpitaz y Rudolfo Manso y del crack holandés Johan Cruyff, quien clarificó su tan comentada renuncia a jugar el Mundial de Argentina.
Para acceder a la final, Argentina debía golear a Perú y así desplazar a Brasil, que había jugado antes. El equipo de Menotti venció 6 a 0 y no tardaron en emerger sospechas sobre una supuesta entrega de los peruanos. En la película, los futbolistas hablan de ese partido.
Casualmente, esa noche en los festejos callejeros por la goleada celeste y blanca, Tamburrini volvió a pisar el asfalto y a mezclarse en la multitud.
Se intercalan, además, fragmentos de partidos claves, los festejos de la gente en las canchas y las calles y los reclamos de familiares de desaparecidos, entre ellos las Madres de Plaza de Mayo. El país estaba dividido entre la felicidad ruidosa de los festejos futbolísticos y el silencio del terror y la ofensa a los derechos humanos.
El creador
Iván Kasanzew, periodista y realizador cinematográfico, es el guionista y director de El arquero inocente, y junto a Claudio Tamburrini participó de una rueda de prensa vía zoom desde sus residencias de Miami y Estocolmo, respectivamente, tras una función de preestreno de la película en Buenos Aires.
«Creé esta película buscando estas historias que marcan diferencias, que valen la pena ser contadas. Yo había terminado mi primer documental, Maradona, la muerte de Dios, que le fue bastante bien, y quería seguir con esta temática de fútbol, pero también quería contar una historia humana», contó Kasanzew.
Agregó: «por alguna razón, todavía muchos argentinos se niegan a querer ver qué fue lo que realmente pasó en la dictadura. Leyendo varios artículos me encontré con la historia de Claudio. Y me encantó el tema de un arquero que tenía un gran sueño por llegar a ser una figura del fútbol mundial, y de cómo ese sueño se le truncó porque hicieron lo que se hizo. Se vio en la película y hasta me parece que nos quedamos cortos».
El protagonista
«Era una historia que tenía que ser contada, y recontada para las nuevas generaciones, para no olvidar lo que pasó en la Argentina. No podemos olvidarlo, y en esta época de las redes sociales, donde constantemente se miente y se dicen cosas que no son ciertas, creo que este tipo de documentales buscan esclarecer y contarles a las nuevas generaciones lo que pasó en aquella época. Y que la vida humana es mucho más importante que cualquier torneo de fútbol, por más que Argentina haya ganado una Copa del Mundo», resaltó el periodista y filmmaker.

Señaló que: «Ésa fue la razón por la cual me decidí a contar la historia de Claudio. Yo no lo conocía personalmente, lo contacté y me recibió en su casa en Estocolmo, me abrió las puertas. Empecé el documental en 2024 y lo terminé un año después, aproximadamente».
Entrevistas nuevas y viejas
Kasanzew contó que «intenté entrevistar a las grandes figuras de la Selección campeona, pero algunas, desafortunadamente, me pedían demasiado dinero para acceder. Y bueno, por una cuestión de presupuesto, decidí comprar el archivo que ven en el documental, en lugar de usar ese dinero en entrevistas con esa generación. Muchas veces, como documentalista, uno prioriza ciertas cosas, ciertos aspectos».
«Me parecía también que el material de archivo representaba algo más auténtico, porque creo que muchas veces cuando tenés una entrevista con alguien de un tema polémico, y ya tiene tiempo para prepararse, quizás las respuestas no son tan auténticas. Entonces prioricé el tema del archivo, que hoy en día también es algo costoso, pero creo que era más importante para el documental al tener a los protagonistas en archivo que en entrevistas recientes», completó.
El vuelo a la libertad
Por su parte, Tamburrini, también vía zoom, rememoró: «Traté de quedarme en la Argentina, pero después de un año en la clandestinidad por razones obvias, comprobé que no era posible desde todo punto de vista. Pero sobre todo desde el punto de vista de mi salud mental, me sentía perseguido en todo momento. Creía que todo el mundo me estaba mirando porque me reconocía y me tuve que marchar».
«Llegué a Suecia, país del que había muchas cosas que no sabía; conocía solo al primer ministro Olof de Suecia, conocía solamente a Olof Palme, realmente, y a Ingmar Bergman, cuyas películas había visto hasta el cansancio. Allá me preguntaron mi profesión y respondí: futbolista. Me hicieron contacto con algunos equipos, pero además de que estaba fuera de forma, en ese momento el fútbol era semiprofesional y muy pocos jugadores podían vivir del fútbol», prosiguió.
La vida continúa en el exilio
«Por lo tanto, le di al fútbol, en esas condiciones, medio año. En Buenos Aires, yo era futbolista y era estudiante de filosofía en la UBA, y continué esa doble vida aquí en Suecia: ingresé paralelamente en la Universidad de Estocolmo y continué y culminé la carrera de Filosofía», concluyó.
Tamburrini reflexionó: «Después de vivir días oscuros, a pesar de haber cambiado de medio, de haber dejado su país, de haber sido arrancado de sus raíces de cuajo, uno intenta y sobre todo desea estar convencido de la necesidad de comenzar un nuevo proyecto, de tener nuevos sueños y de que esta vez no se trunquen. Porque si yo hubiera seguido estancado en lo que me había pasado, sin haber intentado, sin haber sentido el deseo imperioso de reiniciar mi vida y de suplantar los sueños truncados por nuevos sueños y por nuevos proyectos, la fuga no hubiera servido de nada. Yo hubiera seguido preso en la Mansión Seré, víctima del rencor, de las recriminaciones y lamentándome de lo que pudiera haber sido y no fue».
El fútbol, la principal distracción
«Se ha visto durante toda la historia la utilización política del deporte en general y del fútbol en particular, que es indudablemente a nivel planetario el deporte más popular. Los ejemplos son numerosos, el Mundial 78 es uno de ellos. Lo que sucedió se manifiesta de forma clara en este documental. Se manifiesta el intento de la dictadura de utilizar el Mundial para lavarse la cara internacionalmente, para presentarse como una alternativa políticamente legítima».
«Pero ese intento fue frustrado justamente por el contacto entre la gente, por el contacto entre los pueblos. En vez de boicotear el Mundial 78, lo hicieron sobre todo algunos países europeos donde se discutía mucho lo que estaba pasando en la Argentina en ese momento, fue venir a jugar e hicieron contacto con las Madres de Plaza de Mayo, que tuvieron su punto de ingreso en la arena. Eso marcó el ingreso de grupos de derechos humanos en la arena internacional a través de los periodistas europeos que las entrevistaron, y generó todo un movimiento que, sin duda, fue beneficioso para la lucha que se estaba dando en ese momento para salvar la vida de los muchos secuestrados».

El arquero inocente se estrenará este domingo, 22 de marzo, a las 20.30, en el cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635, CABA) y luego seguirá su proyección en diversas salas del país.








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