«Subacuática»: el teatro se tira a la pileta (literal)
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
Una sorprendente y llamativa particularidad ofrece la obra teatral Subacuática. No se representa en un teatro, un salón, una plaza o un centro cultural, sino que el escenario donde los artistas desarrollan su función es una pileta de natación. En esa escenografía nada convencional, en el barrio porteño de Palermo, tiene lugar esta experiencia teatral y sensorial única que une teatro y audiovisual con un actor y tres actrices ofreciendo una espectáculo de inmersión poética desafiando la corriente, aun cuando parece que no se puede hacer pie.
Desde el ingreso al club Estrella de Maldonado, todo está relacionado con el argumento. Tras cruzar la puerta del club, los espectadores pasan por dentro del vestuario de la pileta para ingresar al natatorio y ocupar la doble hilera de sillas colocadas a lo largo. El acomodador pregunta, brindando un toque de humor oportuno, si todos tiene la revisión médica al día y si portan gorros de baño.

En la pared de enfrente de donde se ubica el público se proyectan animaciones relacionadas con la obra, mientras Joaquín Berthold (Pablo), Alexia Moyano (Alejandra), Natalia Salmoral (Mariela) y Maricel Santín (Luciana) les dan vida a sus personajes. Porque además de la rareza de actuar en una pileta de natación, los protagonistas aportan emoción, reflexión y sentido al texto elaborado por Melina Pogorelsky -escritora de obras infantiles y juveniles, cuya primera novela para adultos fue Subacuática-, con dirección de Fernanda Ribeiz y Luciano Cáceres.
Amor, duelo y resiliencia con aroma a cloro
Subacuática es una historia sobre el amor, el duelo y la resiliencia. Pablo quedó viudo cuando su esposa, Mariela, murió tras un parto. Solo y con todo el dolor a cuestas, se hace cargo de su hija. Mientras la pequeña, de 3 años y medio, toma clases de natación, él nada en la misma piscina.

Alejandra, madre separada, lleva a su hijo a la misma pileta, y entre ella y Pablo va surgiendo cierta conexión, salpicada con algunas gotas de humor.
Luciana, que también coincide en esa pileta llevando a su hijo, es la jovial e hiperactiva hermana de Pablo, y busca sacarlo de su tristeza.

Desde el borde de la pileta, en el agua, zambullidas y brazadas de por medio, los cuatro protagonistas van relatando una historia conmovedora, ágil, sensible y con toques de humor.
Alexia Moyano, al agua
La madre divorciada, con dudas, conflictos y temores sobre la crianza de su hijo y la mirada de los demás, y propensa a reacciones espontáneas, muestra otra destacada performance artística de Alexia Moyano, con reconocida experiencia en cine, televisión, teatro.
La actriz nacida en Comandante Luis Piedrabuena, provincia de Santa Cruz (y que asumió el papel que en mayo, al comienzo de las presentaciones, hizo Juana Viale), brindó sus sensaciones sobre Subacuática a El Café Diario®.
¿Cuál fue tu primera reacción cuando te convocaron para actuar en una pileta?
Me pareció divertido, se trataba de una experiencia en la que me interesaba sumergirme.
¿Ya habías visto la obra, con su primer elenco?
No la había visto por cuestiones de tiempo y porque estaban siempre agotadas las entradas, pero sabía de la obra y me interesaba verla.
¿Qué te pareció más raro o te llamó la atención de este insólito escenario?
Tener que, efectivamente, tirarme al agua y nadar haciendo una obra.
¿Practicaste natación, de chica o de grande?
De chica. Mi mamá no sabía nadar pero me llevaba a mí a la pileta. Siempre me gustó el agua. Nací en un pueblo con río, el Santa Cruz, que es el más lindo del mundo, y además el mar me puede.
Algo más que una obra dentro del agua
Además de lo llamativo de la pileta, la obra tiene un argumento poderoso.
El argumento es el motivo por el que me tiro a la pileta. Que sea en la pileta me pareció divertido pero me interesa lo que contamos, los mundos de nuestros personajes, la mirada desde donde se ve el mundo. La obra la leí sin parar y ese mismo día leí la novela, que me conmovió de una manera maravillosa.
Estaba con otros proyectos, viajaba a Londres por 10 días y después tenía una semana para preparar a Alejandra; me parecía una locura, pero una locura que no me quería perder. Desde que leí la obra algo se instaló, sentía que había un tipo de maternidad que entendía y quería contar.

Subacuática
Club Estrella de Maldonado
El Salvador 5470, CABA
Domingos, a las 19 y a las 20.30 horas
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