«Morsa», una historia feroz y tierna sobre exclusión y marginales
Por Luján Gassmann (lujan.gassman@elcafediariook.com)
Edición: Carla Scardino (carla.scardino@elcafediariook.com)
¿Qué pasa cuando la literatura negra, el cómic y los monstruos de la vida real se cruzan en una Buenos Aires nocturna? Todo esto se concentra en Morsa, una novela feroz y magnética que rompe los moldes tradicionales de la narrativa actual. Ilustrada por el emblemático artista El Tomi, esta obra se mete en los sótanos de la exclusión para trazar una aventura gótica y urbana donde la cultura pop funciona como el último refugio frente a la hostilidad del mundo.
En esta entrevista exclusiva con El Café Diario®, Sebastián Grimberg nos abre las puertas de su universo creativo y desarma las claves de una trama tan oscura como conmovedora: la búsqueda desesperada de un joven marginal tras la desaparición de Maru, la mujer trans que ama.
Monstruos, amor y resistencia
¿Qué te inspiró a escribir esta novela?
Puedo rastrear el germen de la novela en tres situaciones o experiencias (el resto lo desconozco o fue surgiendo a medida que escribía): la primera es una sensación, una angustia, debo reconocer, que tuve al salir del cine, luego de ver la versión de El fantasma de la ópera de Joel Schumacher (yo quería que Christine se quedara con Erik).
La segunda, una visita a un local de historietas y juguetes antiguos, que está sobre Avenida Rivadavia, a una cuadra del Congreso, y la tercera, una pregunta que siempre me hago al leer novelas o ver series policiales: ¿puede salirse del arquetipo básico de policía/detective que hay en esas historias?

¿Por qué decidiste sumar a las disidencias o colectivos excluidos como protagonistas de tu historia?
Morsa es un excluido, me pareció, entonces, que alguien que perteneciera a un grupo que estuviera en la misma situación de exclusión o vulnerabilidad, alguien que también fuese discriminado por su aspecto, tendría mayor posibilidad de comprenderlo, de contenerlo, incluso de enamorarse de él.
El amor como protección
El hombre que encuentra y protege a Morsa funciona como una suerte de Gepetto criollo en un entorno oscuro. ¿Este rescate fue un acto de amor puro o el sótano se convirtió, sin querer, en el verdadero creador del monstruo ante la sociedad?
Yo creo que fue un acto de amor, sí. Manuel, quien encuentra y protege a Morsa, es un romántico. El depósito no lo veo como un lugar de confinamiento sino como un lugar de protección o de intento de ella… Es cierto que Manuel teme por Morsa y que podría pensarse que le traslada sus temores, sin embargo, a partir de ese depósito y de ese negocio, Morsa puede construir una visión del mundo y, cuando está preparado, digamos, salir a él.

La búsqueda de la propia identidad
Al protagonista lo apodan «Morsa» debido a unos colmillos que no paran de crecer. Si esos colmillos fueran un termómetro físico de sus emociones y del peso de la mirada ajena, ¿en qué momentos de la trama crecían más rápido y qué simbolizan exactamente en su dolorosa búsqueda de identidad?
Como decía, Manuel le puede haber traslado a Morsa sus temores en relación a su aspecto, es él quien le lima los colmillos para, de alguna manera, intentar “normalizarlo” y que pueda “integrarse a la sociedad”.
Creo que el cambio en Morsa comienza a partir de la llegada de Maru, ella parece aceptarlo tal como es, y, cuando desaparece, cuando, para buscarla, Morsa decide dejar su confinamiento, empieza a aceptarse él también.
Esta novela inaugura la colección de narrativa ilustrada de Editorial Diotima, fusionando literatura e historieta. ¿Hubo alguna ilustración en particular de El Tomi que, al verla, te haya hecho resignificar o cambiar el rumbo de lo que ya habías escrito sobre la atmósfera oscura de la historia?
No, la novela estaba terminada cuando El Tomi empezó con los bocetos. Sí puedo decir que, cuando vi los primeros, cuando vi a Morsa caminando junto a Maru o cuando lo vi mirando a los viejos del bar, los viejos con narices de caracoles, lo reconocí. Dije, “ese es Morsa”, de un modo que quizá no lo había podido hacer mientras escribía. Digamos que, al ver las ilustraciones, hubo algo que se completó, para mí, del personaje, aunque no haya cambiado nada en lo escrito.

Fusión entre narrativa e historieta
¿Cómo fue trabajar con El Tomi?
Que El Tomi haya ilustrado la novela fue una maravilla que le debo, exclusivamente, a la editora, Graciela Scarlatto. Yo había hablado con ella sobre ilustrar la novela y, a la hora de buscar un estilo, le dije que me gustaría que fuera alguien con un “estilo similar” al de El Tomi. Graciela, entonces, se encargó de contactarlo y hablarle sobre la historia que, para mi felicidad, aceptó ilustrar.
Se menciona que Morsa es un hermano lejano de Frankenstein. Si tuvieras que sentar a Morsa a tomar un café con uno de estos «primos bastardos» de la literatura universal, ¿con quién se entendería mejor y de qué hablarían en esa mesa de excluidos?
Lo voy a sentar con dos, por un lado con Erik, el fantasma de la ópera, ya que, al igual que él, vive en una suerte de confinamiento y, desde allí, construye su visión de mundo (el fantasma a través de la música, Morsa con las historietas). Ambos recluidos de la mirada ajena que, por su apariencia física, los ubica en un lugar de exclusión.
Por otro lado, y pensando en lo recíproco del enamoramiento, tendría que sentarlo con La Bestia, ya que, en el caso de Morsa, diferente a lo que pasa con el fantasma, Maru lo elige. Y no habría que olvidar (siempre hay lugar para arrimar una silla) el aspecto de la historieta, de los superhéroes. Allí podría sentarse La Cosa, aunque Morsa quisiera ser más como Batman o el Hombre Araña, que pueden quitarse la máscara.

Una historia que nos deja con ganas de más
¿Se viene una segunda parte?
No lo pensé mientras la escribía, tampoco al terminar. Sin embargo, tiempo después, quizá con el personaje más asentado, más constituido, empecé a fantasear con esa posibilidad. Habría que ver, porque para una segunda parte, hay cosas en Morsa que deberían cambiar… También hay cierta opacidad sobre su origen, y eso tiene posibilidad de desarrollarse en una continuación de la historia.
“Morsa” está disponible bajo el sello de Editorial Diotima, inaugurando un cruce fascinante entre narrativa e historieta. Una invitación salvaje a perderse en la noche porteña y a descubrir que, incluso en la exclusión más profunda, siempre hay lugar para la redención y la ternura.



Publicar comentario