Todo lo que queda: emoción y gracia por los hermanos Jeger

Todo lo que queda: emoción y gracia por los hermanos Jeger

Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)

Las herencias suelen ocasionar inconvenientes, disputas y complicaciones, además de reflotar recuerdos, mandatos, diferencias y cuentas pendientes del pasado. En el caso de la obra teatral Todo lo que queda este tema complejo es abordado con ternura, reflexión y mucho humor. 

Los hermanos Fernando Jeger y Gastón Jeger, actores y clowns, son especialistas en darle el tono perfecto, por su versatilidad, su ductilidad y despliegue físico, gestual y verbal. Con ellos sobre el escenario hay garantía de humor, absurdo por momentos, más allá de la profundidad o incomodidad de la cuestión a tratar. 

Los hermanos Jeger, una herencia, un saco y mucho humor y reflexión.

El saco, todo lo que queda

Dos sillas y un perchero con un saco colgado son el minimalista mobiliario. Y a partir de esa sencilla prenda de vestir, que perteneció al padre fallecido, parte una historia íntima, emotiva y divertida.

La exhibición gestual y física, y los disparatados diálogos, de los hermanos Jeger se encargan de aportar intensidad y diversión. Y también dejan espacio para la reflexión ante situaciones familiares concreteas y los distintos puntos de vista según la visión y el recuerdo de cada uno de los hermanos.

La herencia económica emerge como la punta del iceberg, debajo del cual empujan la identidad, el duelo, los recuerdos, acompañados de situaciones graciosas, durante toda la obra. Ese saco es mucho más que una tela, porque en el perchero queda colgada esa profunda herencia emocional oculta o perdida en la memoria.

Gestos, frases, movimientos y despliegue para darle atracción a un tema complicado.

La dirección de Javier Lejwa constituye la tercera pata de Todo lo que queda. Este grupo de tres, nucleado en la compañía Vaporahí, tiene un antecedente exitoso: Lo mejor está por venir.  La complementación del trio vuelve a aflorar en el escenario.

Todo lo que queda en una gorra

La entrada para presenciar esta obra no tiene un valor fijo. Es a la gorra. Al finalizar la función, los actores y el director reciben, además del saludo y las felicitaciones de los espectadores, el dinero en las máscaras que utilizan los hermanos Jeger al comienzo y en el epílogo de la obra. 

«La idea es que todos puedan disfrutar de Todo lo que queda. El que esté bien, regular o mal económicamente. Por eso el precio es a voluntad y conciencia de cada espectador, en vez de cobrar una entrada», explica Lejwa. Sobre lo exiguo de la escenografía, el director y dramaturgo señala: «resalta más todavía el trabajo de los protagonistas, le da mayor brillo. Y además, como hacemos giras a otras ciudades, es fácil de transportar»

En el inicio y el final de Todo lo que queda, los hermanos Jeger salen a escena con máscaras.

Un hermano sensible y gracioso

Gastón Jeger, clown, actor, docente y coordinador pedagógico, de 44 años, maneja a la perfección la técnica clownesca en una ensamblada conjunción con su hermano. Sobre esta nueva obra, conversó con El Café Diario®. 

¿Cómo definirías a Todo lo que queda?

Es un espectáculo de clown profundo, con disponibilidad física y que lleva un mensaje de herencia que es algo que nos atraviesa, creo que, a la mayoría de la humanidad. 

A partir de un saco, se va tejiendo toda la historia, ¿no?

Exactamente, a partir del saco que vendría a ser como lo tangencial, lo que se puede tocar. Pero a partir de eso se vienen los recuerdos, los bienes no materiales, etc.

Y como decías, se desemboca en situaciones de la vida real.

Totalmente, totalmente. Detrás de las peleas por los bienes, detrás de eso hay un montón más de cosas que se ven en esta obra. Cuando el público sale y lo saludamos, siento que hay una mezcla entre risa y emoción. Como un poco así es el espectáculo, es un bambolé, una montaña rusa de emociones, que bueno, era nuestra búsqueda y creo que sucede, creemos que sucede.

Gastón Jeger, en la entrevista con El Café Diario® tras finalizar una función en Espacio Aguirre.

 ¿Qué significa trabajar con tu hermano? 

Es hermoso. Desde hace mucho tiempo, los dos hacemos teatro, y hace un par de años que generamos  el primer espectáculo de la compañía, que se llamó Lo Mejor Está por Venir. Y a partir de ahí que seguimos. Nos divertimos mucho, la verdad que lo disfrutamos mucho, tanto el proceso creativo como en las funciones.

Este triángulo se completa con Javier Lejwa como director,  ¿cuál es su aporte?

Nos viene genial Javi porque es una mirada externa que aúna las partes,  que tiene una mirada muy interesante, muy profunda, y que termina haciendo que no sean escenas sino que sea un espectáculo. 

¿Cómo sigue el recorrido de Todo lo que queda?

Estrenamos acá, en Espacio Aguirre, llevamos dos funciones. Hicimos una función en Chascomús, donde vamos a volver. Ahora, el viernes 18 tenemos una función en el Galpón de las Artes en Mar del Plata, volvemos a Espacio Aguirre el domingo 27. Y después tenemos funciones en Dolores, una más en Chascomús,  y seguimos en noviembre en La Carpintería, en Capital.

Fernando y Gastón Jeger, hermanos también en la vida real, reciben la herencia de su padre y surgen distintas apreciaciones en los recuerdos.

Todo lo que queda

El Galpón de las Artes

Jujuy 2755, Mar del Plata

Viernes 18 de septiembre, 20:30 hs.

Espacio Aguirre

Aguirre 1270, CABA

Domingo 27 de septiembre, 19.30 hs. 

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