«Viva las brujas», un musical con magia y encanto
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
Edición: Florencia Romeo (florencia.romeo@elcafediariook.com)
Mucho se habló, escribió y se debatió sobre el tema de la brujería y las terribles consecuencias que sufrían, en el pasado, las mujeres acusadas o sospechadas de practicarla, las brujas, quienes eran perseguidas y hasta condenadas a morir quemadas en hogueras o colgadas de la horca.
Desde el cine y el teatro el tema fue abarcado en diversas oportunidades. Una nueva, e interesante, variante subió a escena con Viva las brujas, una obra musical que se estrenó en el Teatro Carlos Carella.
Lo interesante de esta obra es que no sólo abarca el conocido tema del hostigamiento sufrido por las hechiceras, sino que se asocia con mujeres, en cualquier época, que en su vida cotidiana deben enfrentar situaciones para llegar a descubrir su verdadera identidad.
El camino de dos jóvenes amigas y… ¿brujas?
El sitio temporal es un pequeño pueblo del norte de España en el siglo XVII. Corona (interpretada por Agustina Lima) es encarcelada acusada de practicar «actos fuera de las normas», o directamente brujería. Su madre, Bella (Luciana Renne) ya había sufrida la misma acusación y recibido castigo por ese motivo.
Cayetana (Noelia Lee), íntima amiga de la infancia de Corona, también es apresada y comparte calabozo a la espera de la condena. En ese encierro aparece una enigmática y excéntrica guía, Justina (Julieta Alcevedo) y también Bella, quienes ayudan a las jóvenes amigas a descubrir su historia, su identidad y sus convicciones.
Los intereses del poder
Los intereses y las luchas de poderes, típicos de todas las épocas, están representados en Viva las brujas. Está el gobernante ambicioso, intransigente y oscuro Sandoval (Fernando Fiszer), padre de Corona, que privilegia el poder por encima del amor familiar. Otro es el cura Navarro (Esteban Navarro), también enceguecido por el poder y muy solemne y calculador. Tampoco podían faltar los efectivos de seguridad, el estricto Luan (Marcos Paterlini) y el solidario Simón (Julián Caballero).
Hasta aparece el pueblo, aunque sin rostro ni físico, nombrado. Queda claro que desconoce los secretos profundos y que inconscientemente es manipulado y sumergido en el cumplimiento de normas y costumbres establecidas. Desconoce los intereses creados y está atado a los prejuicios y las imposiciones sociales y culturales vigentes.
Los ocho integrantes del elenco, las cuatro actrices-cantantes y los cuatro actores-cantantes, combinan diálogos y canciones con movimientos escénicos que le dan ritmo y atracción a la obra, dirigida por Matías Sosa Frende y con la dirección musical de Facundo Cicciu.

Corona, una brujita agradable
Agustina Lima, actriz, cantante, coach vocal y directora de la escuela de teatro musical Emotio, personifica a Corona, la dulce joven acusada de brujería que va descubriendo su identidad y aceptándose durante el encierro en la cárcel,a la espera del juicio. Además es coautora de la dramaturgia.
Finalizada la función de estreno, Lima, con antecedentes teatrales en Tinder Fest, Una vez más, La maldición de Rosita, La última noche, Chicago, Sincronizadas, Desencontrados, El Clan, el musical, Stop, el musical y Había una vez y en las producciones televisivas Planners, Granizo, Limbo y El Paso, respondió la entrevista de El Café Diario.
¿Qué balance hacés de esta primera función?
Tenía muchos nervios y mucha emoción. Esta obra la venimos trabajando desde hace cuatro años y hoy salió a la luz. Parimos al hijo.
¿De qué manera te involucraste para armar la dramaturgia?
Viva las brujas es un musical que me interpela un montón. Lo escribí con Agustina Mandia, una colega y amiga, que si bien no está arriba del escenario conmigo, está presente siempre.
Toca mucho el tema de la identidad, más allá de la historia de fondo de la brujería, ¿no?
Sí. Honramos la identidad, las convicciones propias, y es una obra que invita a reflexionar acerca de eso. Quiénes somos, quiénes queremos ser y quiénes estamos siendo.
Las brujas, una problemática de todos los tiempos
La acción se desarrolla en un tiempo puntual, pero la temática se replica en cualquier momento, ¿es así?
Exacto, está ubicado en una época específica, pero es atemporal. Hay cosas que no cambian, pasan los años, los siglos y sigue siendo igual. Entonces, quisimos invitar al público a reflexionar acerca de qué es lo que hacemos con nuestra vida. A veces en la vorágine no nos percatamos qué es lo que hacemos, o hacia dónde vamos, o si realmente lo que hacemos lo hacemos porque nos gusta o porque nos tocó y está impuesto.
¿Estas brujas apuntan a resaltar el papel de la mujer?
La brujería, practicada por mujeres, tiene un significado metafórico, dirigido a lo cerrado, lo señalado, lo condenado por la sociedad. Ahora lo podemos trasladar a un montón de cosas y situaciones. Pero no queremos ir al extremo de las mujeres. Yo digo: aguante las mujeres, aguante los hombres, aguante todo, y que todos tengan esa igualdad, ninguno por encima de otro.
¿Qué reacción pretenden provocar en el espectador?
Este es un musical donde tratamos que el público se vaya con preguntas y con alguna reflexión. Que vayan a comer y les salgan preguntas, interpretaciones, que sientan qué les pasa en relación a la obra. Hay cosas que no sé si están tan explícitas, entonces es bueno que el público también complete y sea parte de la historia en algún punto. Eso es lo que buscamos, espero que se vea.

¿Cómo fue la tarea de introducirse en la recopilación de datos sobre brujería y escribir el texto de la obra?
Hubo que investigar mucho. También, al principio un arduo trabajo de salir de la autora y dramaturga, que en realidad no lo soy, pero lo hice por caradurez y ganas de hacer, y de la productora, porque también produzco este musical, y meterme como actriz. Dejar vía libre a lo que le sucede a Corona y no cargar con todo ese preconcepto que uno tiene a la hora de escribir, porque te hacés cierta estructura, cierto machete de los personajes y tenés una descripción de cada uno.
¿Y lo conseguiste?
A la hora de los ensayos fue un desafío, fue como dar vuelta la página y decir: «Bueno, a ver cómo me encuentro cara a cara con Corona«, con esta bruja linda y me costó. Puedo decir que nos seguimos encontrando, nos seguimos conociendo. Hay mucho de mí en este personaje y hay muchas cosas que siento que están buenas, porque las tengo que aprender. Creo que aprendemos juntas, nos seguimos conociendo y seguimos trabajando en afianzarnos cada vez más.
VIVA LAS BRUJAS
Bartolomé Mitre 970, CABA
Sábados a las 22
Entradas en venta en Plateanet




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