River Plate y Boca Juniors unidos en un club de Bell Ville
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
La tremenda rivalidad entre Boca Juniors y River Plate, los dos gigantes del fútbol argentino, presenta una llamatavia curiosidad en la ciudad cordobesa de Bell Ville. Desde hace más de un siglo, xeneizes y millonarios comparten idéntica pasión en el Club Atlético y Biblioteca River Plate vistiendo las tradicionales camisetas azul con la franja horizontal amarilla de Boca Juniors.
El River que juega con la colores de Boca fue fundado el 25 de Marzo de 1923 y compite en la Liga Bellvillense de Fútbol. En el momento de la creación del club, los jóvenes que se propusieron dejar de ser un simple equipo de barrio y lograr formato de entidad deportiva formal se toparon con un escollo. Mitad eran hinchas de River y mitad hinchas de Boca y ambos grupos buscaban trasladar ese fanatismo para darle identidad a la entidad que estaba a punto de nacer.
Mitad River, mitad Boca
El acuerdo asomaba complicado e imposible, hasta que una solución salomónica disipó dudas y controversias. Se resolvió, en un sorteo. que el flamante club tendría nombre y casacas divididas en homenaje a los idolatrados clubes de Buenos Aires. Nominación por un lado y colores por otro para resolver el dilema que terminó dejando conformes a todos por igual.
Así comenzó el recorrido deportivo del Club Atlético y Biblioteca River Plate Bell Ville, con las lógicas historias de alegría y desazón de acuerdo a los resultados futbolísticos. Campeón en 1939-40-41-45-47 y 75, también sufrió descensos. Justamente esta semana acaba de logar el ascenso a Primera A, luego de una destacada campaña en la temporada.
En la final que definió el pase de Primera B a Primera A el River que viste de Boca goleó, en el clásico bellvillense, a Central 4 a 0. Con Rodrigo Nicolás Marronkle, autor de los cuatro goles, como estrella descollante el equipo dirigido técnicamente por Mauro Algecira, bellvilllense que pasó por el fútbol de AFA (jugó en Vélez Sarsfield, Almagro, Talleres y Ferro Carril Oeste), celebró el regreso a la máxima categoría.
Marronkle es un apellido ilustre en Bell Ville; Gonzalo -pariente de Rodrigo- nació allí y también comenzó en su tierra natal su ilusión futbolística. Partió a Buenos Aires para incorporarse a las divisiones inferiores de Lanús, llegando al profesionalismo y continuó en Defensa y Justicia, clubes de Portugal y Vietnam. Le puso punto final a su carrera en Gimnasia y Esgrima de Mendoza.
La cuna de Mario Kempes
Bell Ville, ubicada en el sudeste de la provincia de Córdoba y ciudad cabecera del Departamento Unión, tiene una población cercana a los 40.000 habitantes. Recostada sobre la Ruta 9, está separada de Córdoba capital y de Rosario (Santa Fe) por una idéntica distancia: 200 km. Atravesada por el río Ctalamochita, también conocido como río Tercero, tiene un atractivo balneario y son diversas las actividades recreativas y culturales.
En el mundo del fútbol, además de esta insólita fusión River-Boca, luce un gran orgullo: es el lugar de nacimiento de Mario Alberto Kempes, El Matador, campeón mundial y goleador del Mundial Argentina 1978 y uno de los mejores jugadores de todos los tiempos de nuestro país. De adolescente, mientras daba sus primeros pasos futbolísticos en Talleres de Bell Ville y trabajaba en una carpintería, Kempes pasó a Instituto para luego consagrarse en Rosario Central, Valencia, River Plate y por supuesto la Selección Argentina.
La capital nacional de la pelota de fútbol
Otro lazo que distingue a Bell Ville con el más popular de los deportes son sus fábricas de pelotas de fútbol. A principios de la década de 1930, en esta ciudad cordobesa se empezaron a fabricar unos balones revolucionarios para la época: las incomodas y dolorosas pelotas de tiento fueron reemplazadas por otras con válvula y costura invisible.
Esa industria no paró su crecimiento, al nivel que Bell Ville fue declarada Capital nacional de la pelota de fútbol y hasta se construyó un monumento, además de realizar anualmente la Fiesta nacional de la pelota de fútbol.
Para quien pasa por Bell Ville no existe mejor souvenir que un redondo y reluciente balón fabricado por manos lugareñas. Esos mismos esféricos que tornan realidad algo impensado: que River festeje goles anotados con la camiseta de Boca y que en vez de ser enemigos íntimos sean hermanos fraternales.






Publicar comentario