«Local/cito»: un sitio con vida propia y sentimientos
Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)
Edición: Carla Scardino (carla.scardino@elcafediariook.com)
Modernidad versus tradición, el apego a un lugar donde uno fue feliz, viejas historias que se repiten. Y que están reflejadas en Local/cito, obra teatral que muestra la angustia y las dudas de una familia que debe abandonar su deteriorado local, y hogar, en una galería de barrio, ante el avance voraz de un cercano shopping center.
En Local/cito, una viuda y sus dos hijos están a punto de perder el decadente local, refugio familiar de larga data, donde funciona una vieja librería, en el conurbano bonaerense, a un paso del Riachuelo. El amor asoma como una forma de resistencia ante un destino que parece inevitable.
La obra y sus artífices
Una de las ingeniosas sorpresas de Local/cito es que el local tiene fisonomía, voz y sentimientos humanos. Miguel Ferreria le pone movimiento, con gran despliegue físico e interpretativo, esencia y palabras a ese espacio, numerado con el 917, que resiste al deseo del shopping por devorarlo.
Su presencia solamente es advertida por la propietaria, pero no por sus hijos ni por el resto de los protagonistas de este drama transformado en una divertida comedia, con dramaturgia y dirección de María Figueras.
El intenso frío, a pesar de ser diciembre, que sufren los protagonistas cada vez que cruzan la puerta del local, no es sólo una referencia climática de la obra: simboliza la gelidez de un modelo económico que congela sentimientos humanos.

Romance y complicidad entre Local/cito y Olga
Olga, la viuda, interpretada brillantemente por Aymará Abramovich, cae en un profundo sueño y al despertar interactúa con Local/cito –Miguel Ferreria–, construyendo una relación sensible y romántica con tintes poéticos y fantasiosos. Ella, que vivió momentos felices en el pasado, quiere recuperar aquellos tiempos de dicha y alegría.

Los hijos, Iván (Agustín Daulte) y Katia (Malena Resino), se encuentran perdidos entre sus dificultades para avanzar en la vida cotidiana y la dudas por resistir en su local-vivienda.
Una inescrupulosa promotora de alimentos caninos (Mercedes Moltedo) usa todo tipo de argumentos y conductas para convencerlos que acepten la propuesta inmobiliaria, y Walter (Ezequiel Vaquero), un servil novio, con algo de poder en el shopping, también intenta aprovechar la situación.
Una madre en busca de afecto
Actriz, bailarina, coreógrafa, dramaturga, directora y coach actoral, Aymará Abramovich despliega sus dotes representando a la sufrida madre, que añora a su marido fallecido, intenta proteger a sus hijos y lamenta la posible pérdida de su local-vivienda, mientras sueña con reencontrarse con el afecto perdido.
¿Cómo te sentís interpretando este personaje con tantas añoranzas, sufrimiento y poesía?
Soy muy feliz haciendo la obra y este personaje hermoso, gracias a la convocatoria de María (Figueras). Es un papel que me costó y disfruto, tengo que trabajar todo el tiempo en dos planos, como un lado A y un lado B de esta mujer. Que los sueños y lo mágico sea verdadero. Porque es lo único que tiene Olga, lo único que le queda es soñar, porque no le queda nada. Pierde todo.

Para algunos movimientos que involucran danza y plasticidad te favorece tu faceta de bailarina, ¿no?
Sí, lo utilizo físicamente, soy bailarina, aunque soy grande para esta actividad y ya no bailo más, acá uso toda la corporalidad a mi favor para hacer estos dos planos de Olga.
Local/cito, una obra casi atemporal
¿Qué te parece el texto de Local/cito?
Es un argumento muy actual, podría situarse en los 80, los 90 o los 2000. Básicamente son no sólo los shoppings, sino también las grandes compañías y las empresas multinacionales arrasando con lo local. No sólo a nivel de un local de galería, sino también lo local a nivel tierra, a nivel nuestro, propio.
Entonces es eso, el avance, y a la vez que la gente tiene que acomodarse y no queda otra que amoldarse a lo nuevo que viene y perder todas sus costumbres y las cosas que aman para trabajar y poder ganar dinero. Es la única manera de sobrevivir y ese avance es inminente y se puede hacer muy poco.

Que un inmueble tenga animación, sentimientos y voz es algo muy original.
Sí, muy ingenioso. Un local que tiene vida propia y es el relator de toda la obra y el que lleva la trama en carne propia. Hay que destacar que Miguel Ferreria hace un trabajo maravilloso.
La única que lo ve e interactúa, en sus sueños, es Olga, porque es lo único que tiene. Ha perdido mucho, hasta las esperanzas en sus hijos y lo único que le queda es este local, con la amenaza de perderlo.
Local/cito
Humahuaca 3759, CABA
Sábados, 20 horas
Entradas en la sala o en Alternativa teatral



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