«Encerrado», violencia al borde de la claustrofobia

«Encerrado», violencia al borde de la claustrofobia

Por Gabi Composto (gabi.composto@elcafediariook.com)

Edición: Florencia Romeo (florencia.romeo@elcafediariook.com)

Dos actorazos se ponen al hombro Encerrado, la remake de la película argentina 4×4 (2019). Y a pesar de las críticas, esta historia sobre un ladrón que se queda encerrado dentro de un auto al que ingresa para robar, es un entretenimiento por el que no está tan mal pasar.

Peter Lanzani, protagonista de la película original, y Bill Skarsgård, protagonista de la nueva versión. Foto: gentileza de @diamonsfilmsarg

Encerrado y las comparaciones con la argentina 4×4

SI bien en la versión argentina se habla sobre la inseguridad en Buenos Aires, en Encerrado, la estadounidense, la cosa vienen fuerte por el lado de la justicia por mano propia, mostrando como comprensibles y justificables los actos de violencia y más aún si parten desde el dolor.

La premisa es la misma. Se mantiene minimalista pero le da una vuelta y reformula la historia original dirigida por Mariano Cohn hacia el lado del thriller psicológico, donde el público suele poner más atención (y billetes en entradas).

Bill Skarsgård, el ex Pennywise de IT. Foto: gentileza de @diamonsfilmsarg

Entretenimiento al borde de la claustrofobia

El argumento es sencillo, un padre convertido en ladrón por la falta de dinero consecuencia del combo traumas de guerra-abandono social. Mientras está en busca de algunos dólares o cosas que sirvan para vender, se queda encerrado en una SUV que llama la atención por su porte, que la diferencia del resto de los vehículos que la rodean, como «esa que es de alguien con mucha plata».

Y, oh milagro, la dejaron abierta. Una trampa letal hecha auto, que atrae como un cartel luminoso. Porque lo que se suponía que iba a suceder, es lo que viene: queda encerrado en el auto.

Por un lado, Eddie (Bill Skarsgård) se va desmoronando. Encierro, sufrimiento, miedo, dolor y derrota. Por el otro William (Anthony Hopkins) disfruta lo que fue preparando para ese día, porque nada es al azar, el vehículo estaba ahí esperando a su víctima para someterla a una tortura, tanto física como psicológica.

Anthony Hopkins, una presencia sorprendente e inquietante. Foto: gentileza de @diamonsfilmsarg

Cambio de roles, creencias y política

Lo que primero pasa con Locked (su nombre original en inglés) es que parece una clásica película del justiciero que está cansado de que lo pasen por arriba, lo afanen y que no haya justicia, pero de pronto se advierte que, quizás, el dueño del auto está más cerca de Jigsaw, el loquito de la saga de El juego del miedo, el asesino que hace que se pudra todo de la peor manera en todas y cada una de sus entregas.

Y si acá la cosa se da vuelta, la intención es otra y ya se capta al ver las escenas que muestran al pobre Eddie sufriendo por no poder retirar su auto del taller para ir a buscar a su hija a la escuela (debe demostrarle a su ex que es buen padre), mientras está siendo despreciado y maltratado en el lugar, y las posteriores donde demuestra lo buen pibe que es y le da de su agua a un perro sediento. Todo va marcando que el chorro es bueno, ¿pero no será demasiado bueno?, si al fin y al cabo hace lo que hace, ¿no?

Sobre esta mirada de grises morales, donde el robado sería el sádico demente y, el ladrón, un pobre tipo con el que hay que ser empático y comprensivo, su director declara que «la política ha contaminado todos los aspectos de nuestra vida … Hoy es casi imposible escribir un personaje sin conocer su postura política y sus creencias sobre algunos temas, lo cual es una declaración lamentable acerca de nuestra situación actual«.

De todos modos, defiende el lugar adónde queda cada uno en el film: «Esta no es una película política, como cineasta intenté, en la medida de lo posible, no influir en esa balanza. Permití que dos personas discutieran, argumentaran y se superaran mutuamente«.

¿Encerrado se queda corta?

Hay un sin fin de opiniones, críticas y comparaciones, pero lo que importa es que entretiene y es mucho más de lo esperado. Ya con eso se puede afirmar que está bien invertido el dinero de la entrada y los pochoclos.

David Yarovesky dirigió a Skarsgård y Hopkins, de los cuales decía que «son dos de los mejores actores, cada uno de los cuales ha dado vida a algunos de los villanos más emblemáticos de todos los tiempos«. Recordemos a Hopkins como Hannibal y a Skarsgård como Pennywise, el demoníaco payaso al que le dio vida Stephen King en IT.

Skarsgård y Hopkins, dos pesos pesado, frente a frente.

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