Trekking por el Aconcagua, un imperdible en Mendoza

Trekking por el Aconcagua, un imperdible en Mendoza

Por Guillermo Tagliaferri (guille.tagliaferri@elcafediariook.com)

Edición: Florencia Romeo (florencia.romeo@elcafediariook.com)

Elevando la vista al fondo aparece la cima nevada del Aconcagua, la montaña más alta del continente americano y una de las más prominentes del mundo. Hacía un costado impactan las paredes rocosas con sus tonalidades marrones y amarillas. Si los ojos se posan hacia el otro lado, surgen los verdes arbustos, el agua de deshielo que desciende en torrente y aves voladoras de todos los colores y tamaños. 

El entorno auditivo se centra exclusivamente en el agradable soplido del viento, el murmullo del agua y el canto de los pájaros. Son los sonidos de la naturaleza, que encantan y le aportan un marco bucólico a la recorrida a pie por el Parque Provincial del Aconcagua, una experiencia más que recomendable en un viaje de turismo a Mendoza. 

Sendero utilizado para el trekking, nuevamente con el Aconcagua como imagen de fondo.

El Café Diario hizo este trekking y comprobó lo majestuoso, impactante y sublime del paisaje y su entorno. La excursión abarca un día y su grado de dificultad no es un gran obstáculo para quien está acostumbrado a una, aunque sea leve, actividad física.

Seguramente no parece apropiado para quien se pasa horas en un sillón haciendo zapping, para los que para hacer las compras a una cuadra sólo va en automóvil, ni para personas con problemas físicos de movilidad. Pero si se mantiene una rutina física, con ganas, mentalidad positiva y unas zapatillas cómodas, sólo es cuestión de empezar a andar. 

Apuntando al Aconcagua, sin agotarse   

El recorrido desde el ingreso al Parque Provincial hasta el primer campamento, llamado Confluencia, abarca 7 kilómetros de ida y otros tantos de regreso e insume, a un ritmo tranquilo tres horas por cada trayecto. Al principio se camina sobre un sendero, de tierra, casi sin prominencias y luego hay subidas, sobre piedras pequeñas y medianas, no muy pronunciadas. Es sumamente accesible.

Punto final del recorrido hasta el campamento Confluencia, situado a 3400 metros de altura sobre el nivel del mar. 

Durante esa caminata es recomendable detenerse, beber líquido y sobre todo admirar el bello paisaje ofrecido como un regalo de la naturaleza. Admirar, respirar aire puro y motivarse para seguir utilizando los pies y agudizando los sentidos. Con un poco de suerte, se puede avistar, a la distancia lejana, algún zorro, puma, guanaco, liebre o cóndor andino. 

Una de las bellas aves que habitan en la zona y que no evitan el contacto cercano con los humanos. 

Por la ruta 7

La excursión arranca temprano en la mañana, partiendo desde la ciudad de Mendoza, para transitar la Ruta Nacional 7 hacia el este, rumbo al límite con Chile, durante aproximadamente 200 kilómetros y tres horas de viaje. A no dormirse ni distraerse porque se pasa por Luján de Cuyo, Potrerillos, Cacheuta, Uspallata y el pintoresco y enigmático Puente del Inca, con paisaje de fondo del deslumbrante Cordón montañoso del Plata.

Campamento de confluencia, primera parada para las carpas de los audaces que continuarán con el escalamiento del Aconcagua.

Una vez iniciado el trekking, acompañado por un guía experto, los primeros sitios para detenerse y tomar fotos son la laguna Horcones y el puente de la Quebrada de Durazno. Siguiendo el camino, la parada para un almuerzo, liviano, es en Confluencia, el primero de los seis campamentos. Ahí se alcanzan los 3400 metros sobre el nivel del mar. Y las vistas panorámicas son fabulosas. 

Escalar el Aconcagua, hazaña para valientes

Se puede continuar con el ascenso, hasta alcanzar la cima, de 6962 metros del Aconcagua –traducción de «Centinela de piedra», en idioma quechua, pueblo originario que habitó en la zona– pero es una misión para personas audaces y con un excelente estado físico y de salud. La tarea lleva varios días, una quincena promedio, incluido un proceso de adaptación a la altura. De los miles que lo intentan cada temporada, sólo cerca de un centenar logra el dificilísimo objetivo. Los helicópteros de salvataje están atentos ante cualquier eventualidad. 

Recuerda la historia que el pionero en hacer cumbre en el Aconcagua fue el suizo Matthias Zurbriggen, en enero de 1897, en su segundo intento. La francesa Adrianne Bance, en marzo de 1940, fue la primera mujer en llegar a la cumbre; cuatro años más tarde, en otra escalada, el desenlace fue trágico para la valiente dama europea: falleció a causa de un accidente. 

Con el trekking hasta el campamento Confluencia es suficiente para disfrutar un día completo de aventura y naturaleza. De regreso, en la capital mendocina, durante la cena, acompañada por un tentador e infaltable vino de las bodegas locales, y antes del merecido descanso, se recrearán las vistas de un recorrido vibrante. 

Parte del recorrido que se hace a pie, entre restos de roca y una subida poco exigente.

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