Tantra: la energía sexual como proceso transformador
Por Lola López (lola.lopez@elcafediariook.com)
Edición: Carla Scardino (carla.scardino@elcafediariook.com)
Olga Tallone es psicóloga, sexóloga clínica, profesora de expresión corporal y directora de la Escuela de Tantra Clásico de Argentina. Con ella nos adentramos en este rico mundo que va más allá de lo meramente sexual.
El tantra como vía de evolución
¿Qué es el tantra?
Es una vía para expandir la conciencia en cualquier situación del presente, desde un encuentro sexual a la práctica de una profesión o la construcción de una casa. Tantra se trata de una práctica para evolucionar y trascender.
Que la persona evolucione en su existencia. No solamente tener una mejor sexualidad o genitalidad, como se ve en Occidente, aunque una mejor sexualidad implica un mejor vínculo, un mejor erotismo. Uno puede pactar y hacer tantra y mantener el «menú» sexual que venía teniendo hasta ahora. También funciona para parejas que están bien y simplemente la quieren pasar mejor.
Comunicación sexual y liberación
¿Cómo funciona?
Muchas veces las personas que dicen «yo no tengo ningún problema con la sexualidad» o «tengo una sexualidad espectacular con mi pareja«, vienen a un grupo y descubren que en realidad tienen muchos problemas. A veces uno cree que porque habla libremente de otras variantes y prácticas sexuales no tiene dificultades.
La comunicación sexual es otra cosa, se trata de que cada persona aprenda cómo comunicarse sexualmente, cómo pedir y cómo sacarse los miedos de pensar que si comunico determinada cosa, esa persona me va a abandonar. Estos son los grandes miedos en Occidente: el abandono, el rechazo, la indiferencia.
La práctica del tantra y la liberación sexual
¿Por qué en Occidente se lo asocia 100% con el sexo?
El tantra es una disciplina espiritual encuadrada en una sólida filosofía que la sustenta e incluye la mente y el cuerpo, en búsqueda de la unidad. Es reveladora para nosotros, ya que aún hoy nuestra sexualidad, los deseos sensuales y la predisposición al placer están sujetos a una división interna en nuestra mente. En esa división, la represión y el permiso, el cuerpo y la emoción, se contraponen en forma constante.
En el inconsciente colectivo, lo espiritual está asociado a conceptos de austeridad, abstinencia y rechazo al sexo. La liberación sexual se proclama desde los años sesenta, cuyo resultado trajo aparejada frivolidad por doquier.
¿En qué sentido?
En que las posturas extremas tienen la misma intención: esclavizarnos en una proyección mental represiva o libertina, pero nunca revolucionaria en el amplio sentido de la evolución. En la vivencia de la sexualidad, el ser humano se encuentra en un acto donde lo lúdico, espontáneo y creativo es vivido a pleno siempre y cuando se lo permita.
¿Qué pasos podemos dar hacia eso?
Dejar de juzgar y juzgarte, descansar por un rato y que tu licuadora mental silencie el monólogo o el diálogo interno. Aquel que busca desesperadamente sólo tropieza con la frustración. Debemos prepararnos para el encuentro sin bloqueos, sin ansiedad, sin expectativas. En tantra, la sexualidad es sólo el punto de partida a un nuevo paraíso.
La energía sexual como fuerza vital
¿Cómo trata el tantra al sexo?
Es una práctica de sexualidad sagrada que, a diferencia de la occidental, que se basa en expulsar la energía fuera del cuerpo, tiende a retenerla como fuerza vital y a despertar en el cerebro la potencia aletargada; desplaza la energía sexual por todo nuestro ser.
Varones y mujeres logran vivir así sus múltiples orgasmos y nos convierte en personas disponibles, creativas, sin cansancio y plenas con nosotros mismos. La respiración es la llave de entrada. Esta técnica es la que permite al varón descubrir que orgasmos y eyaculación no van unidos.
Según tu cosmovisión, ¿cuál sería una «buena» relación sexual?
El primer paso del tantra es aumentar la predisposición mental para el placer. Con la práctica de dar y recibir en cantidades cada vez más elevadas, nuestras capacidades se expanden. En lo referido sólo a las áreas de placer sexual, dejarán de limitarse al clítoris o al pene, de modo que las zonas próximas y periféricas se tornarán muy sensibles.
De este modo, somos una unidad orgásmica. Si los orgasmos ocurren físicamente en el cerebro, es comprensible que el tantra comience por la mente como camino de liberación. Todas las células de nuestra unidad están preparadas para la entrega al placer, no sólo el sexual.
La sexualidad y la responsabilidad amorosa
¿Cuáles son los prejuicios asociados al tantra?
Parece cosa de personas que quieren practicar orgías. Nada de eso, porque realmente el tantra nos vuelve más amorosos, nos vuelve mucho más conscientes de la sexualidad y nos aleja de la mera genitalidad. Vivir la sexualidad está en todo lo que hacemos.
Pero el mensaje sexual ha sido orquestado para que el varón crea que es un pene y la mujer un objeto de deseo. Si el erotismo está en todo lo que hacemos, pero la desinformación y la deformación persisten, algo «extraño» está ocurriendo.
¿Podrías explicarlo?
Todos sabemos que a nuestra sexualidad debemos ejercerla con responsabilidad, alegría y afecto, pero, además, la educación sexual debe dejar de poner el foco solamente en lo reproductivo y en las enfermedades, enfoques que suelen ser utilizados como herramientas de poder a través del miedo que generan.
El deseo sexual gira en torno al placer y hablar del placer es hablar del cambio, de la posibilidad de tomar decisiones. Reprimir el placer es una forma de domesticar a los individuos.







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