«Nada es lo que parece 3»: los 4 Jinetes están de regreso
Por Gabi Composto (gabi.composto@elcafediariook.com)
Edición de Carla Scardino (carla.scardino@elcafediariook.com)
Desde su primera entrega, la franquicia Nada es lo que parece es uno de los títulos con más gancho dentro del cine comercial, por su mezcla de magia y acción.
Su eje siempre giró alrededor de un grupo de ilusionistas –los Cuatro Jinetes– que utilizan su talento para ejecutar golpes sincronizados a la perfección, que si no fuera por sus habilidades serían imposibles. Todo con una cuota de misterio y otra claro, de impacto visual.
No hay dudas de que es una saga con identidad propia que se luce al mezclar realidad con engaño, creando la duda continua al asegurar que todo puede ser una fachada y nada debe darse por sentado.
Imposible engañar a los Cuatro Jinetes
Desde la primera película, los Cuatro Jinetes se movieron en un equilibrio entre el show y la clandestinidad, desafiando toda corrupción. El truco como forma de justicia los convirtió en un fenómeno global.

En Nada es lo que parece 3 (Now you see me: Now you don’t, como es su nombre original en inglés), la historia arranca un grupo de ilusionistas de la nueva generación –Bosco (Dominic Sessa), June (Ariana Greenblatt) y Charlie (Justice Smith)– que mediante trucos se hacen pasar por los Cuatro Jinetes para llevar a cabo un robo al mejor estilo Robin Hood. La cosa indigna a Atlas (Jesse Eisenberg) y, por supuesto, los va a buscar.
Enojado, pero con la mente abierta para los negocios, sabe que este trío puede llegar a servirle. Y ahí nomás sale de su boca el ofrecimiento de reclutar a estos nuevos ilusionistas a los que les ve un futuro prometedor. Si hay que ejecutar golpes inteligentes y sofisticados, esta ayuda no viene mal.
La vuelta del equipo completo
Los problemas llegan mientras los Cuatro Jinetes (Woody Harrelson, Isla Fisher y Dave Franco, además de Eisenberg) convertidos en leyendas del ilusionismo, retirados y dedicándose a otras cosas, estaban manteniendo un bajo perfil. Pero tienen que salir de las sombras para protegerse como equipo. De nuevo.

La villana de los diamantes
Rosamund Pike es Veronika Vanderberg, hija de un padre de pasado nazi que la hizo heredera de la industria de diamantes. Dueña de una doble cara con la que se mueve en el mundo de los negocios, oscila entre parecer una filántropa y mostrar lo que realmente es. Actitudes bien oscuras con algunos picos de violencia son interpretados por Pike en lo que posiblemente sean los mejores momentos de la película. Ella, con toda su presencia, sarcástica, mutando de la dulzura a la agresividad.
Y sí, nada es lo que parece
La tarea no es sencilla: robarle a Veronika –la reina de las actividades ilegales– el secreto mejor guardado de su familia que ahora finalmente verá la luz en una subasta: el diamante más grande del mundo llamado El Corazón.

Para los Jinetes, la magia es más que un espectáculo, es resistirse frente a los deshonestos que buscan controlar el mundo. Por eso los originales y sus nuevos compañeros, planean con sumo detalle el golpe más complejo de sus carreras porque saben que, si algo sale mal, tal vez no la cuentan.
El futuro del engaño
Unos meses antes del estreno, y en su visita a la CinemaCon, Adam Fogelson, presidente de Lionsgate, dijo que estaban muy contentos con el corte del director de esta tercera parte y «emocionado de que haga aún más magia con nosotros«. ¿Se viene la cuarta?



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